La crisis exprime nuestros bolsillos y los de los hosteleros. No nos gastamos los ahorros comiendo fuera y su única solución es rebajar hasta los pinchos.
Los hosteleros se debaten en la disyuntiva: comenzar el periodo de rebajas (aunque ya un tanto desfasado) que les saque del periodo económico crítico o echar el cierre.
Y antes que cerrar el negocio y buscarse la vida como otros ya han tenido que hacer, han preferido ofrecer sugerentes pinchos a un precio tentador que rebaja hasta un 30% su valor original.
Para los hosteleros de San Sebastián está decisión ha sido la receta mágica que ha hecho resurgir el negocio porque ahora la barra está más llena que nunca.
“Si hacemos muchos pocos, sobreviviremos”, asegura Álvaro Manso, propietario de un bar que cuelga hoy carteles con rebajas de hasta el 50%. Por algo más de cinco euros podemos tomar tres pinchos con una caña, que en cualquier otro establecimiento pagaríamos a ocho euros. Él sale ganando y las clientes, también.
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