Compiten bajo su cuenta y riesgo, lo hacen con fines benéficos y su objetivo último es llegar a Mongolia desde ciudades europeas. Son los participantes en el Mongol Rally, una peculiar carrera de coches.

AGENCIAS
El Mongol Rally 2008 partió desde el Estadio Santiago Bernabeu de Madrid hacia la capital de Mongolia, Ulan Bator, con el objetivo de que cada equipo recaude 1.500 euros para fines solidarios.
La carrera, que comenzó a las 13,00 horas y contó con la asistencia del director General de Deportes del Ayuntamiento de Madrid, Miguel de la Villa, consiste en conducir desde Madrid, Londres o Milán hasta la capital mongola en coches de menos de 1.000 centímetros cúbicos bajo "propia responsabilidad". Cada equipo que ha aceptado el desafío deberá recaudar 1.500 euros que irán destinados a fines solidarios.
Los participantes tratarán de recorrer unos 13.000 kilómetros, la cuarta parte del mundo, atravesando países exóticos por caminos intransitables en un tiempo estimado de entre 3 y 4 semanas para ser recibidos con una cerveza bien fresquita en el bar de Dave, en Ulan Bator (Mongolia).
Según la organización, "no se trata de una carrera competitiva de solidaridad sino un raid de resistencia dirigido a gente sana y deportista que quiere calmar su sed de aventura y estimular los valores de solidaridad".
En esta segunda edición del Mongol Rally está previsto que se recauden más de medio millón de dólares entre los 300 participantes que tomarán salida en las tres ciudades oficiales. En España se han inscrito 54 equipos provenientes de todas partes del país.
El dinero recaudado irá destinado a dos proyectos benéficos, el primero desarrollado por Mercy Corps para la financiación de proyectos de desarrollo en zonas rurales de Mongolia, y el segundo promovido por la Fundación San Juan del Castillo, que tiene como objetivo financiar la sala informática del Centro Pueblos Unidos.
El Mongol Rally 2008 ha querido solidarizarse también con el medio ambiente mediante el llamado 'Ecoreto', organizado conjuntamente con 'Bosques Naturales', que ha medido el CO2 que emiten los coches para compensarlo después plantando árboles. Así, un total de 100 árboles han sido plantados en un terreno de Bosques Naturales en Gerona.