Acaba septiembre pero todavía hay fiestas que celebrar, como el Oktoberfest. Munich espera la visita de 6 millones de visitantes dispuestos a tragar birra sin pestañear. Dura quince días, ¿te apuntas?, ¿has estado?
El Oktoberfest ha comenzado al grito de "¡Ozapft is!", (¡que corra!) cuando el alcalde de Munich Christian Ude, conseguía agujerear el primer barril con sólo dos mazazos y a las doce en punto del mediodía. Como tiene que ser.
Son quince días de cerveza sin parar. Una bacanal que espera concentrar este año a 6 millones de visitantes en las carpas diseminadas por las praderas de Teresa.
Lo esencial es ir mentalizado. En cada carpa pueden congregarse miles de bebedores de cerveza.
O sea que la cola del baño es bien grande. Algunos llevan pañales por si acaso. Debajo de sus pantalones de cuero o lederhosen, o de los Dirndl de las chicas, esos vestidos cuyo escote corta la respiración y convierte a las camareras en objeto de deseo.
Es la fiesta con la que identificamos a los alemanes, aunque los trajes sólo sean típicos de la región bávara.
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De lunes a viernes, 15:25h
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