Como ya hizo la mediterránea, la cocina española presentará su candidatura para ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.
JUAN CARLOS VÉLEZ
Que la cocina española es de las mejores del mundo, no es nada nuevo. Que la echamos de menos casi tanto como a la familia cuando viajamos por el extranjero, tampoco. Hay tan pocos lugares en los que se cocine tan bien como aquí, que no es extraño que se nos reconozca internacionalmente, casi tanto como a nuestros vecinos franceses, por lo bien que se come en nuestro país.
Ese reconocimiento internacional, y a propuesta de un grupo de chefs y cocineros, quiere dar un paso más para convertirse en Patrimonio de la Humanidad. Será a principios del año que viene, siguiendo la estela de la candidatura francesa que será presentada en pocos días. Esto es gracias a que la Unesco abrió las puertas a patrimonios no materiales, como la música, la literatura, o la cocina.
Otras candidaturas
España y Francia no son, sin embargo, los primeros países en intentarlo. Ya lo hizo Méjico, en 2005, aunque sin éxito alguno. Pero no crean que existen riñas entre chefs franceses y españoles. Si bien es cierto que la cocina, a nivel mundial “habla francés”, en cuanto a la cocina creativa somos “los números uno” del panorama internacional. Nuestros vecinos disfrutan de nuestra cocina, y nosotros de la suya.
Patrimonio gastronómico
Es decir, se saborea una convivencia vecinal de lo más pacífica y satisfactoria. Además existe otra cocina, la mediterránea, que también aspira desde el pasado año a convertirse en el principal patrimonio gastronómico de la humanidad y que, de ser así, nos hermana con galos, griegos, italianos, etc.
Si me permiten un guiño por el bien de la candidatura española, mamá, no te olvides de llevarles a los señores y señoras de la Unesco un “tupper” con tus filetes de pollo a la lima, otro con las croquetas de la abuela, y de paso, los dulces de la tita, que con eso, ¡ganamos seguro!