La Iglesia mexicana asegura que las jóvenes tienen que recuperar el pudor de antaño para evitar las agresiones sexuales, ya que si exhibes tu cuerpo éste pasa a ser de todos.

AGENCIAS
Para que las jovencitas mexicanas no sufran agresiones sexuales ni se prostituyan, la Iglesia católica asegura que un método efectivo es recuperar el pudor de antaño, es decir, no utilizar ropa provocativa, cuidar las miradas y los gestos que se hacen en público, no quedarse a solas con un hombre aunque sea conocido...
También, por supuesto, no permitir familiaridades a parientes y amigos, no admitir chistes picantes y buscar ayuda cuando haya sospecha de una mala intención.
Y es que cuando se exhibe el cuerpo sin recato, sin pudor, lo prostituimos, se provocan sentimientos poco propios y se pasa a ser propiedad pública, es decir, a prostituirse mentalmente y a caer en la pornografía, indicó la archidiócesis de México.
De acuerdo a la ficha informativa número 30, que aparece en la página de Internet del Arzobispado, escrita por el padre Sergio Román, el pudor ya no existe ante la cantidad de muchachas vestidas con minifaldas, ombligueras, mayones y biquinis que muestran su cuerpo como si fuera la cosa más natural.
El pudor, añade el texto, no es la vergüenza de mostrar un cuerpo feo: es el recato con el que se guarda lo sagrado.
Quizá las mexicanas deberían aprender de las árabes, que guardan su virtud bajo metros de tela. Recato? Sagrado? ¿No será esta una noticia traspapelada de 1967?
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