Las curiosas leyes de algunos estados norteamericanos pueden impedir actos tan banales como una operación para aumentar el tamaño de los pechos, aunque el caso de Sheyla Almeida salta a la vista.
Vive en Houston, aunque en Brasil tiene una carrera de éxito como actriz y modelo. Aunque no es su profesión lo que le ha hecho famosa. Sheyla Almeida tiene el Record Guiness brasileño a los pechos más grandes de su país, para ello ha pasado por el quirófano ocho veces para aumentarlos hasta la talla FFF, o lo que es lo mismo, casi tres litros de silicona.
"Quiero lucir cada día mejor. Todo el mundo tiene un sueño, y es bueno cuando puedes hacer que se convierta en realidad", dice Almeida, que hace años llegó a pesar 100 kilos. Ahora, con el peso más a la vista, la modelo no se conforma con haber cumplido con su sueño de parecerse -al menos en voluptuosidad- a la cantante de country Dolly Parton.
Ahora Sheyla quiere aumentar aún más el tamaño de sus pechos, pero las leyes de Houston se lo prohíben. Más allá del riesgo médico que reconoce el doctor Manny Álvarez, increíblemente la legislación estatal de Texas limita el tamaño de cada uno hasta los mil centímetros cúbicos de silicona. "Es peligroso. Esta mujer dice que quiere lucir mejor, pero en cierto punto tenemos que buscar la definición de lucir bien. Hay algo llamado adicción a la cirugía plástica, y visto lo visto, ella podría padecerla", dijo el doctor Álvarez.
Probablemente Almeida tenga que ir hasta su país natal para hacerse su novena operación a pesar de la grave condición física que ello puede causarle, y que pasan por fuertes dolores de hombros y espalda o problemas de cicatrización; además de la imposibilidad de poder detectar algún cáncer de mama.
Un curioso récord
Lolo Ferrari es quien mantiene el honor, según el libro Guinness de los Records, de tener los pechos más grandes del mundo. Cada uno pesaba casi 3,5 kilos en el momento de su muerte en el año 2000. Se trata de un exagerado atributo físico que también busca lograr la modelo argentina Sabrina Sabrok, cuya última operación dejó su busto con un peso de 7 kilos que ha sabido rentabilizar gracias a espectáculos eróticos, posados para Playboy e incluso plasmándolo en la Plaza de las Estrellas de México, donde habitualmente las celebridades del medio artístico mexicano plasman sus huellas.
Que viva la libertad, que haga uno con su cuerpo lo que le da la gana.