El Gobierno polaco está cansado de accidentes en las pistas de esquÃ, asà que ha decidido prohibir terminantemente deslizarse por la nieve tras haber bebido.

AGENCIAS
Colocarse unas tablas de esquiar en los piés y descender por la ladera de una montaña hasta arriba de coñac debe ser una tradición polaca. Si no es difícil comprender por qué el Gobierno de dicho país se está tomando tanto interés en erradicar el alcoholismo entre los esquiadores.
Para los aficionados al esquí en Polonia se ha acabado la afición de tomarse una copita para entrar en calor antes de deslizarse por la nieve. El Ministerio de Sanidad ha decidido sacar el alcohol de las pistas, sancionando con multas de hasta 1.500 euros a los esquiadores bebidos.
Como no podía ser de otra forma los polacos no han tardado en alzar la voz. Con indignación las asociaciones de esquiadores polacos han declarado que la nueva prohibición "es un absurdo" y, además, muy difícil de llevar a cabo, ya que habría que montar controles policiales de alcoholemia al pie de las pistas de esquí.
El Ministerio ha justificado la nueva normativa porque a su juicio existe la necesidad de poner freno al aumento del consumo de alcohol en todos los ámbitos. Especialmente en aquellos en los que se pueden producir accidentes y riesgos para otras personas.
Pero los esquiadores insisten en que la normativa no tiene sentido, ya que la mayoría de los accidentes que se producen en las pistas se deben a la falta de habilidad de los esquiadores o por las malas condiciones climáticas.
De cualquier modo hay muchos que están dispuestos a desafiar al Gobierno. Al fin y al cabo, meterse en la nieve sin buen combustible en las venas es mucho más difícil.
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