A la Junta Militar se le han bajado los humos y ya no pueden más que reconocer que necesitan ayuda exterior. Han comenzado a aceptar a los primeros médicos extranjeros y aseguran, a pesar de su férrea censura, que siempre aceptaron la ayuda exterior.
Los más de dos millones de víctimas que provocó el ciclón Nargis a su paso por Birmania hace ya quince días comenzarán en breve a recibir asistencia médica del exterior.
La Junta Militar birmana ha aceptado la entrada de personal sanitario extranjero de países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) y está dispuesta a permitir a las agencias internacionales de ayuda, porque su país “siempre” ha aceptado la ayuda y “no ha retrasado” su entrada en Birmania, según ha asegurado su ministro de Exteriores, Nyan Win.
No obstante, sí matizó que el material de países ajenos a esta asociación serán examinados caso por caso, ya que “debemos determinar las necesidades específicas, no será un acceso incontrolado”. El coste de la devastación causada por el Nargis asciende asciende a los 10.000 millones de dólares.
El ciclón se produjo hace dos semanas y causó alrededor de 134.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, y dejó a 2,4 millones de personas sin hogar. Las agencias humanitarias han advertido de que el balance podría aumentar si no se permite la entrada de ayudas de emergencia, en forma de alimentos, agua, abrigos y medicinas, al delta de Irrawaddy. Según las últimas cifras de de Naciones Unidas se ha repartido sólo un 10% de la ayuda total entregada al país.
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