Hasta ahora eran unos 12 euros los que había que pagar para acceder al centro de Londres en coche, pero esta tasa verde se convertirá pronto en 36 euros para los vehículos más contaminantes, una decisión que puesto en guerra a los fabricantes de automóviles. La primera en amenazar ha sido Porsche.
La prestigiosa marca alemana argumenta que Londres “penaliza de manera injusta a la gente con éxito que generan riqueza” en la capital, por lo que se plantea iniciar acciones judiciales contra las autoridades de Londres.
La nueva tasa impondrá un aumento del impuesto para todos los vehículos, pero especialmente para los que más dióxido de carbono emitan. Los coches que superen los 225 g/km de CO2 (principal causante del calentamiento terráqueo) pasarán de pagar 8 libras (12 euros) a 25 libras (alrededor de 36,5 euros).
La medida entrará en vigor el próximo octubre y ha generado un gran malestar entre un sector de la industria automovilística. Según Porsche, el impuesto afectará a la mayoría de sus modelos, por lo que ha presentado sus quejas al alcalde de Londres.
De acuerdo con el fabricante alemán de coches de lujo, varios de sus clientes también se han dirigido al alcalde, Ken Livingston, principal defensor de penalizar la contaminación en la ciudad, para criticar este impuesto “verde” a sus vehículos.
Según el director general de Porsche Cars en el Reino Unido, Andy Goss, la tasa aprobada tendrá consecuencias muy negativas sobre los negocios de Londres, por lo que pidió su retirada.
De acuerdo con Goss, quien cuestionó la eficacia del impuesto en la reducción de la contaminación, Londres pretende utilizar a la gente “con éxito” como “vacas lecheras”.
Por ello, Porsche ha declarado que, si el ayuntamiento de Londres no contesta y cambia su postura, presentarán una demanda judicial para tratar de paralizar el llamado impuesto anti-congestión.
Contundente respuesta
Pero el consistorio no tiene ninguna intención de atender las demandas de la marca alemana. Según afirmó el Ayuntamiento, la amenaza legal de Porsche “es un doble ataque contra los londinenses”.
De acuerdo con comunicado emitido por Livingston, Porsche intenta privar a los ciudadanos de Londres de decidir democráticamente qué quieren para su ciudad y de imponerles “innecesarios niveles de polución y de emisiones de gas efecto invernadero” por una “pequeña minoría”.
“Nadie puede tirar su basura en las calles y Porsche no debería tener permitido imponer coches contaminantes a los londinenses que no los quieren”, sentenció con contundencia el Ayuntamiento.
La guerra, por tanto, está servida.