Más de un centenar de policías kosovares de origen serbio han entregado sus armas, radios y placas como gesto de protesta por la secesión de Kosovo.

Los agentes, destinados en el centro de Kosovo, siguen así el camino de otros cien agentes de Gnjilane, en el este, quienes fueron suspendidos durante 48 horas por rechazar el mando de la Policía de Kosovo, controlada por los albaneses.
Los agentes serbios piden estar bajo el mando de la policía de la ONU. "No sabemos qué va a pasar ahora", declaró uno de los policías, Nebojsa Mirkovic, desde la localidad de Gracanica. "Les hemos entregado nuestras armas, radios, etcétera. Los uniformes se mantienen", dijo.
Unos 700 serbios trabajan en la Policía de Kosovo, un cuerpo que cuenta con 7.000 efectivos y que fue creado por la ONU tras asumir el control de la provincia, en 1999.
Además también fueron atacados los puestos fronterizos situados en el norte de Kosovo, en su frontera con Serbia, y los serbios siguen tratando de tomar el control del principal juzgado del norte del país impidiendo entrar a su personal albanés.
La Policía kosovar respondió que cuenta con suficientes agentes albaneses para cubrir las bajas y patrullar las zonas serbias. "Tenemos suficientes agentes de policía que ya han trabajado en estas zonas", indicó uno de sus portavoces, Veton Elshani. "Habrá patrullas en colaboración con la policía de la ONU y, si fuera necesario, también con la KFOR", indicó en referencia a la fuerza militar de la OTAN en Kosovo.
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