Ante la situación de miedo generalizado al desabastecimiento en las gasolineras, algunos “emprendedores” montan su propio negocio para surtir de combustible a sus vecinos.

Un vecino de Torrejón ha sido acusado de delitos contra la seguridad colectiva, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social, tras una operación policial en la que se desmanteló una "gasolinera clandestina" donde se guardaban sin ninguna medida de seguridad más de 1.700 litros de combustible.
El dueño de este peculiar “negocio” distribuía de forma ilegal a particulares gasolina desde estos contendores. El imputado guardaba dentro de un garaje en la calle María Teresa de León 1.700 litros de gasoil en recipientes no autorizados como garrafas de 25 y 50 litros, un bidón de 100 litros y un depósito de 1.000 litros de capacidad.
Junto a ellos, los agentes encontraron una bomba eléctrica con la que se succionaba el carburante que estaba conectada de forma artesanal a una batería eléctrica sin ningún tipo de medida de seguridad con el consiguiente peligro de ignición.
Con las manos en la gasolina
La actuación policial se inició cuando dotaciones de paisano de la Policía Local fueron alertadas de la posibilidad del almacenaje ilegal de combustible o actividad ilícita con derivados del petróleo, ya que en la zona había restos de combustible en la calzada y el garaje emanaba un fuerte olor a gasóleo.
En el seguimiento del garaje, los agentes comprobaron como vehículos hacían "rápidos repostajes" y como había un constante trasiego de garrafas. A raíz de esos indicios se precipitó el operativo que comprobó la existencia de las instalaciones ilegales en el garaje, con la presencia de los bomberos para garantizar la seguridad de la operación.
Otros negocios
El mismo individuo que regentaba esa "gasolinera ilegal" tenía un establecimiento de frutos secos en el que, según Policía Local, comercializaba productos cárnicos sin ningún control sanitario, ya que se encontraban sin envasar y mezclados en los expositores con botellas de bebidas alcohólicas y colonias presuntamente falsificadas. En la inspección se intervinieron también CDs y 41 cajetillas de tabaco de importación para cuya venta también carecía de licencia.
Los agentes llegaron a este establecimiento siguiendo un fuerte olor a gasolina, procedente de una furgoneta estacionada en las inmediaciones, propiedad del regente de los frutos secos y de la "gasolinera clandestina" que ya habían desmantelado.
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