Tras la derrota del Barça, los de Schuster no perdieron la ocasión para dar un paso de gigante hacia el título liguero. El Madrid se impuso al Sevilla por 3-1 y se pone a siete puntos del segundo.

El Real Madrid superó con buena nota una complicado examen contra el Sevilla y firmó una victoria que le acerca un poco más al campeonato de Liga.
El equipo de Bernard Schuster, líder desde la segunda jornada, tiene seis puntos más que el Villarreal y siete de ventaja respecto al Barcelona.
Raúl, autor del segundo tanto madridista, igualó a Carlos Santillana como segundo máximo artillero de la historia del Real Madrid en partidos oficiales, con 290. Ya sólo tiene por delante a Alfredo Di Stéfano.
Tras la derrota contra el Valencia, el conjunto blanco corrigió sus males con un torrente de fútbol en la primera mitad y manejó a su rival en la segunda, para acariciar el título gracias a un gol que rompió el duelo.
Una victoria urgente
Necesitaba Schuster un triunfo con urgencia. Las seis derrotas de los ocho últimos partidos preocupaban a la directiva pero no levantaban dudas sobre el futuro del alemán. Sin embargo, en el vestuario se había comenzado a mirar con lupa sus decisiones y planteamientos, especialmente tras su plan de La Coruña.
Las preocupaciones de Schuster, que han ido creciendo con el desgaste físico de su plantilla, se agravaban en la delantera. Baptista y Soldado desaprovecharon su oportunidad y, ante el Sevilla llegó el turno de Higuaín, tan voluntarioso como falto de puntería.
La tensión del partido se respiró desde el pitido inicial. Entradas al límite y dos equipos peleando al máximo sin dejar de lado el buen fútbol que marcó el duelo. Comenzó el Real Madrid imponiendo su ley. El espíritu guerrero de Cannavaro y Heinze en el centro de la zaga se contagió al resto y la clave del dominio blanco se fraguó en el centro del campo. Gago, Guti y Sneijder fueron los dueños.
Buenos y malos
La irregularidad de este Real Madrid se individualiza en jugadores como Sneijder. Pasó de hacer su peor partido, ante el Valencia, a brillar como nunca. De sus botas nació el tanto que abría el marcador. Una falta, botada a la perfección desde el costado izquierdo, la cabeceó Heinze a la red.
Cuando los minutos mejoraban el aspecto del Sevilla llegó el empate. Un nuevo despiste defensivo del Real Madrid a balón parado acabó con el gol de Kanouté, que fusiló a Iker Casillas tras varios rechaces en el balón dividido dentro del área que ganó Keita.
Castigo duro para un Real Madrid decidido en lanzarse por el título. No dio tiempo a que aparecieran los fantasmas por Chamartín. El capitán, Raúl, se encargó de evitarlos.
Rematando
Comenzó sin ritmo la segunda mitad. El Real Madrid quería matar el encuentro, mostrar que aprende de los errores después del tirón de orejas de Schuster a sus jugadores por dejar escapar la ventaja ante el Valencia.
En una brillante ocasión del Madrid, se juntaron la visión de Sneijder y la precisión del mejor asistente de la Liga, Guti, para dejar en bandeja el tanto a Higuaín y desatar una celebración en equipo que olía a título.
El partido había muerto. Schuster ató el resultado dando entrada a Diarra y el Sevilla acabó voluntarioso sin inquietar a Casillas. En el día clave, el Real Madrid no falló.
Publicidad
Publicidad
Publicidad