La forma de llevar los conflictos mundiales, el daño que ha hecho a un país como Estados Unidos y sus payasadas no han pasado desapercibidas.
LASEXTA|NOTICIAS
George Bush se ha convertido, según la opinión de los propios norteamericanos, en el peor presidente que ha pisado Estados Unidos en toda su historia. Sólo uno de cada cuatro ciudadanos apoya la gestión del de Texas.
Estos ocho años han dejado cantidad de gestos, imágenes bochornosas y ridículos históricos. Todo el mundo se puede acordar de los bailecitos tribales, de los escupitajos al suelo, de la mítica palmadita en el culo a su mujer y de tantas otras cosas.
Pero no todo ha sido jocoso, gracias a su presidencia se han podido vivir dos guerras y el peor atentado de la historia de Estados Unidos. Los efectos colaterales de estas situaciones han dejado cantidad de soldados y civiles muertos en muy poco tiempo. Términos tan utilizados como armas de destrucción masiva, talibanes o prisión de Guantánamo, nunca los hubiéramos dado tanta importancia como la que tienen ahora.
La pena de muerte, la negación del protocolo de Kyoto o la Reserva del Ártico no estarían tan mal como lo están en este momento. El problema de ser un mal presidente de los Estados Unidos es que lo que haces en tu país repercute, quieras o no quieras, al resto del mundo
¿Y si Al Gore hubiera ganado?
Ahora echamos la vista ocho años atrás y pensamos que qué hubiera pasado si la polémica de los votos en las elecciones de 2000 no hubiera dado como ganador a George W. Bush. Si Al Gore, que obtuvo medio millón de votantes más que el republicano, hubiera conseguido los delegados de Florida otro gallo cantaría.
A buen seguro el protocolo de Kyoto no estaría como está ahora, las armas de destrucción masiva seguirían sin existir y los muertos de dos guerras no inundarían cementerios. Guantánamo no se habría convertido en el sonrojo mundial de los Estados Unidos ni habría un mundo árabe tan resentido.
Sin duda el peor presidente de la historia
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