El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha conseguido evitar, en el último momento, una convocatoria de elecciones anticipadas al llegar a un acuerdo con su principal socio de gobierno, el Partido Laborista.
El líder del Partido Laborista, y ministro de Defensa, Ehud Barak, acordó rechazar no apoyar un proyecto de ley propuesto por la oposición para disolver el Parlamento israelí. La moción fue propuesta por la oposición conservadora y Barak ha brindado su apoyo al primer ministro después de que Olmert se comprometiera a llevar a cabo una votación interna en su partido (Kadima) que podría hacer que perdiera su cargo.
"El auténtico significado de este acuerdo reside en que el estado de Israel se ha liberado de sus preocupaciones diarias convocando nuevas elecciones", dijo el presidente del comité de asuntos de partido, Tzachi Hanegbi.
Los problemas empezaron en la coalición cuando Olmert comenzó a ser investigado por una cantidad de dinero que recibió del empresario estadounidense Morris Talansky, quien testificó que había entregado al político 150.000 dólares (unos 95.000 euros) durante un periodo de 15 años.
Olmert, que niega haber cometido delito ninguno pero que dimitirá si es acusado, ha amenazado con expulsar de su Gabinete a los ministros que apoyen la moción y se unan a las fuerzas de la oposición para disolver el Parlamento.
La ratificación de la propuesta de ley habría minado la influencia del primer ministro, que no hubiera conseguido suficientes votos para bloquearla, en un momento en que intenta fomentar las conversaciones de paz con los palestinos y Siria.