Los encierros de Huamantla son muy populares. Pero no sólo por su colorido, sino por la gran cantidad de heridos que se contabilizan tras cada fiesta.

AGENCIAS
De entre todas las cosas que los españoles exportaron a México las relacionadas con el mundo del toro brillan con luz propia en el país centroamericano. El problema es que en algunos lugares la mítica tradición española incrementa considerablemente su nivel de peligrosidad.
Es lo que ocurre en Huamantla, una localidad mexicana donde se celebran unos encierros similares a los de Pamplona, pero infinitamente más peligrosos. Y es que en Huamantla las medidas de seguridad durante los encierros son muy reducidas, por lo que son muchas las personas que acaban heridas al final de la fiesta.
En esta última fiesta un total de diecinueve personas han resultado heridas, dos de ellas de gravedad. El año pasado fueron 23 las personas que resultaron heridas.
Según Alejandro Aguilar, uno de los coordinadores del evento, la última fiesta taurina de Huamantla se ha desarrollado bien. "Este es un tradicional evento que tiene lugar desde los tiempos de nuestros ancestros", explicó antes de añadir que siempre hay heridos porque eso es algo inevitable en un evento de estas características.
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