Una mujer egipcia permanece encerrada durante cinco años en un sótano de cuatro metros cuadrados porque sus hermanos querían su parte de la herencia familiar.

Austria se sintió avergonzada cuando conocieron lo que Josep Fritzl ocultaba en el sótano. Ahora le pasa a Egipto.
Dos hermanos encerraron a su hermana durante cinco años en el sótano de su casa para cobrar su parte en la herencia de su padre, según el diario egipcio Al Ahram.
La mujer, identificada con el nombre de Sakina, explicó al periódico que sus hermanos la encarcelaron en un sótano de menos de cuatro metros cuadrados después de que cobrara su parte de la herencia de su padre, unos 1.000 euros, y la ingresara en el banco.
Sakina, que vive en la provincia de Qena, 600 kilómetros al sur de El Cairo, pasó los cinco años sin ver la luz ni una sola vez.
Para hacer sus necesidades, la mujer, en torno a la cuarentena, "cavaba la tierra al igual que lo hacen los gatos", señaló el rotativo.
La Policía consiguió rescatar a Sakina tras recibir una llamada telefónica anónima de una mujer, que informó del paradero de la secuestrada.
Sakina explicó a los policías que tenía las manos esposadas y que pasó el tiempo de su cautiverio aprendiendo a leer, escribir y memorizando el Corán.