Naciones Unidas se dispone a aumentar la presión sobre el Gobierno de Myanmar para evitar una segunda oleada de muertes debido a la insuficiente ayuda que los militares han dado a las víctimas del ciclón Nargis.

AGENCIAS
"Entramos en una segunda etapa de las operaciones para ayudar al pueblo de Myanmar", afirmó hoy el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, en un breve encuentro con la prensa. "Aunque el Gobierno de Myanmar ha mostrado una mayor flexibilidad, es de lejos insuficiente, y la magnitud de la situación requiere una mayor movilización de recursos y cooperantes", afirmó.
Moon celebrará una reunión con embajadores de los principales países donantes de ayuda así como con los de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) para "discutir de verdad qué medidas concretas" se pueden tomar "a partir de ahora".
El secretario general de la ONU discutió la situación en Birmania por teléfono con el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, quien propuso convocar una cumbre internacional para coordinar los esfuerzos de ayuda al país asiático. El embajador británico ante la ONU, John Sawers, señaló que a la cumbre acudirían gobiernos, instituciones multilaterales y las principales Organizaciones No Gubernamentales (ONG) presentes en Birmania.
Sin respuestas desde Myanmar
El líder de la Junta Militar birmana, el general Than Swe, sigue sin devolver las llamadas que Ban le ha efectuado, ni las dos cartas que le ha enviado, lo que un alto funcionario de Naciones Unidas atribuyó a "la alergia al teléfono" que sufren los militares birmanos.
El Gobierno del país acepta la ayuda enviada por la comunidad internacional que recibe, pero se reserva la responsabilidad de distribuirla y se resiste a dejar entrar a extranjeros para ayudar en las tareas de asistencia a los damnificados.
Bajo esas condiciones, Naciones Unidas considera que las operaciones de ayuda siguen siendo insuficientes y ponen en riesgo las vidas de los damnificados por Nargis, que ahora se estima pueden llegar hasta los 2,5 millones de personas.
Situación de emergencia
Las últimas cifras ofrecidas por las autoridades elevan los muertos a 38.400 y los desaparecidos a 27.000, según la ONU. "Si queremos evitar la segunda oleada de muertes que nos tememos, se debe organizar una acción internacional coordinada", aseguró el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes. Precisó que se siguen detectando casos de diarrea entre la población damnificada, pero matizó que no son todavía 'algo significante'.
Aseguró que el "mayor problema" en la actualidad que enfrenta la ayuda es la decisión de las autoridades birmanas de impedir a los escasos cooperantes internacionales en Rangún el acceso a las zonas interiores del delta del río Irrawady, donde se encuentran las poblaciones más desamparadas. "Es una frustración inmensa que los que han podido llegar a Myanmar no puedan acceder al delta", apuntó.
El centenar de empleados internacionales que tienen las agencias de la ONU en Birmania han tenido que ceder la coordinación sobre el terreno al personal local, que en general carece de la experiencia y los conocimientos necesarios para llevar a cabo una operación de esta magnitud, apuntó. Holmes indicó que han recibido por el momento un total de 40 visados, pero que hay decenas de solicitudes más a la espera de una respuesta de los servicios consulares birmanos.
En cuanto a las aportaciones económicas, el subsecretario general indicó que se han recibido promesas de ayuda, en forma bilateral o a través de Naciones Unidas, valoradas en 115 millones de dólares. Holmes advirtió de que la solicitud de fondos de emergencia por 187 millones de dólares lanzada el viernes por la ONU ha aumentado a 200 millones de dólares después de que se le agregaran nuevos pedido del Programa Mundial de Alimentos (PMA).
La ONU calcula que Rangún ha recibido entre 25 y 30 vuelos con ayuda humanitaria en los últimos catorce días, pero se desconoce cuánta parte de esos cargamentos han conseguido llegar a quienes los necesitan. Los expertos en asistencia humanitaria de la organización estiman que solamente un tercio de los damnificados ha recibido algún tipo mínimo de ayuda.
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