El equipo de diplomáticos invitado por la Junta Militar birmana para examinar los efectos del ciclón 'Nargis' ha comprobado de primera mano la "enorme" destrucción provocada por la tormenta en el sureste del país.
AGENCIAS
El ciclón ha dejado 133.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, y ha arrasado la zona de tal manera que las tareas de reconstrucción "podrían prolongarse durante más de un año", según declaró el director de la Oficina Humanitaria de la Comisión Europea en Rangún, Bernard Delpuech.
Para los invitados, la visita "ha sido de gran utilidad para contemplar la magnitud de la devastación, que es enorme", declaró Delpuech al término de su viaje. En él, una delegación de entre 60 y 70 diplomáticos sobrevoló en helicóptero varias partes del delta del Irrawaddy, que llegó a ser azotado hasta por vientos de 190 kilómetros por hora.
El itinerario fue trazado por la propia Junta Militar birmana, en el punto de mira de la comunidad internacional por su negativa a permitir la llegada de expertos en desarrollo y rescate. "El propósito (de la invitación) era mostrar que tenían la situación controlada, y no parecían ocultar nada por dónde íbamos aunque, claro, ellos seleccionaron los lugares que teníamos que visitar", explicó el oficial europeo.
Delpuech aseguró que los diplomáticos aprovecharon la más mínima oportunidad para reclamar al ministro birmano que les acompañaba una mayor flexibilidad por parte del Gobierno militar a la hora de recibir ayuda. Según Delpuech, "su respuesta era: 'Sí, la Junta está dispuesta, pero no quieren a gente que pueda crear problemas'".
La acción social de los budistas
De momento, a falta de terminar de precisar la labor del Ejército birmano --dado que gran parte de sus efectivos fueron destinados a controlar la evolución del fraudulento referéndum constitucional emprendido por la Junta justo después del paso del ciclón--, los monjes budistas son los que están desarrollando el papel humanitario más relevante dentro del país.
El Venerable Nyanissara, representante de los monjes en la ciudad de Kunthechaung, declaró que sus compañeros han distribuido ya "cerca de 100 toneladas de arroz y más de 3.000 tejados de metal" en las zonas afectadas.
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