El senador Barack Obama ganó las primarias demócratas en Luisiana y se convirtió así en el gran vencedor de la noche demócrata en la que también se alzó con las victorias en los 'caucus' de Nebraska y el estado de Washington.
En todos los estados en juego, que suman un total de 158 delegados demócratas, el senador de Illinois alcanzó, tal y como se esperaba, un número de votos de entre el 60 y el 70 por ciento, mientras que su contendiente, Hillary Clinton, consiguió entre el 30 y el 40 por ciento.
Por tanto, los delegados quedarán repartidos según estos porcentajes con lo que, al final, la jornada electoral no habrá conseguido resolver el empate técnico de delegados que ambos candidatos mantienen desde el comienzo de la campaña.
Obama obtuvo en el estado de Washington el 67 por ciento de los votos y en Nebraska consiguió cerca de un 70 por ciento. Nebraska tiene un total de 24 delegados en liza que se reparten proporcionalmente en función de los votos obtenidos. El senador por Illinois invirtió sustanciales recursos en Nebraska, donde contó con el apoyo del popular senador demócrata Ben Nelson.
En Washington el partido demócrata batió un récord en el número de personas que acudió al "caucus", llegando a doblar la cifra de 2004 donde cerca de 100.000 demócratas acudieron a las urnas.
En Luisiana, el porcentaje, según la proyección de la cadena de televisión CNN, Obama está en torno al 60 por ciento y Hillary en el 40. La victoria en este estado no es ninguna sorpresa, ya que, se trata de un estado con alto porcentaje de población de color donde el senador de Illinois ya partía con una clara ventaja.
En total se necesitan 2.025 delegados para conseguir la nominación demócrata.
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