Barack Obama asestó este domingo un duro golpe a su rival Hillary Clinton, al lograr en los 'caucus' del estado de Maine su quinta victoria consecutiva en un mismo fin de semana, tras ganar el sábado en Nebraska, Luisiana, el estado de Washington y las Islas Vírgenes.
AGENCIAS
El senador por Illinois, que podría convertirse en el primer presidente afroamericano de EE UU, consiguió el 59 por ciento de los votos en Maine, frente al 40 por ciento que dio su apoyo a Clinton, que, en principio, partía como favorita en estos 'caucus'.
Los responsables de la campaña de Clinton creían que ganar en Maine era posible, dadas las victorias logradas por la senadora en los estados cercanos de New Hampshire y Massachusets, y el apoyo que había recibido allí por parte de las mujeres.
En ese estado, que vivía una jornada marcada por el frío y las alertas de tormentas de nieve, había en juego un total de 34 delegados, diez de ellos "superdelegados", que no tienen comprometido su voto en la Convención Demócrata que proclamará en agosto en Denver (Colorado) al candidato para las elecciones presidenciales de noviembre.
La victoria en este estado aclara, al menos de momento, un poco el panorama de desempate técnico que mantienen Clinton y Obama desde el comienzo de la campaña.
Ligera ventaja de Hillary
Los caucus han permitido a Obama colocarse por delante de la senadora por Nueva York en cuanto al número de delegados, pero no así en el caso de los "superdelegados", según los expertos de CNN. Por ello, le faltan todavía 27 delegados para superar a su rival.
El senador por Illinois cuenta actualmente con 1.121 delegados, de los que 986 son "normales" y 135 "superdelegados", mientras que Clinton suma 1.148 delegados en total, de los que 924 son votos comprometidos con su candidatura y 224 independientes.
Si ninguno de los dos consigue hacerse en las primarias y "caucus" de su partido con los 2.025 delegados necesarios para ser declarado candidato demócrata presidencial, los "superdelegados" podrían tener la última palabra.