Prácticamente en la curva final de las demócratas primarias, el candidato ya ha empezado la búsqueda del que podría ser su vicepresidente.

Sin duda es el gran anuncio mediático que la campaña de Barack Obama se reserva: ¿Quién será su vicepresidente? Tras la victoria en las primarias celebradas en el estado de Oregon, Obama sólo necesita 70 delegados para alcanzar la nominación presidencial demócrata. Por delante quedan pocas citas importantes, aunque entre Montana, Dakota del Norte y Puerto Rico se reparten 86 delegados que podrían lanzarle directamente a la carrera por la Casa Blanca.
Varios medios de comunicación como la CNN y los blogs políticos más importantes de Estados Unidos señalan que Obama ya busca a la persona que podría acompañarle como vicepresidente en caso de vencer a Hillary. El encargado de la búsqueda es Jim Johnson, que hizo el mismo trabajo para John Kerry en 2004 y Walter Mondale en 1984.
Encontrar un compañero de lista es una decisión milimétrica que podría mover voto indeciso en unas elecciones frente a McCain. Por ello se trata de una decisión que se mantendrá hasta el momento indicado como un hermético secreto, que según afirman fuentes internas del partido, está tomando forma gracias a Johnson y a una serie de consejeros de Obama. Aunque tal y como se afirma, de momento lo prioritario para el candidato es dar la estocada final a Hillary.
Las quinielas de la vicepresidencia
Entre los posibles aspirantes para acompañar al senador, se encuentran sus ex rivales en la contienda demócrata John Edwards y Bill Richardson. El primero, sería util por su cercanía a la clase obrera, un sector que le ha venido fallando a Obama. El segundo, de origen hispano, le permitiría captar el voto latino.
En el caso de Edwards, prácticamente se le descarta como candidato aunque hace pocos días haya brindado su apoyo explícito a la campaña de Obama. "No sucederá" dijo ante el acoso de la prensa respecto a una posible postulación, aunque declaró que el precandidato demócrata le ofreció formar parte de su equipo, antes y después de la carrera presidencial.
Pero con quien nadie cuenta es con Hillary Clinton, a pesar de que el mismo Obama le haya dedicado varios halagos al respecto. "No hay ninguna duda de que está cualificada para ser vicepresidenta, tampoco hay ninguna duda de que lo está para ser presidenta. Es incansable, es educada, es capaz, y obviamente estará en la lista final de potenciales candidatos a la Vicepresidencia", añadió.
Está claro que la senadora es una gran apuesta, sus victorias en Ohio, Pennsylvania y West Virginia la muestran como un fuerte candidato frente a las mujeres y los hombres blancos de clase obrera, aunque su valoración personal no queda muy clara. El mes pasado ABC News hizo una encuesta que revelaba que seis de cada diez estadounidenses creían que Hillary no era honesta ni "una persona de fiar".
Los analistas políticos coinciden en que la unión de ambos candidatos sería el cierre perfecto para iniciar una política conjunta frente a McCain de cara a las elecciones. "Elegir a Clinton como vicepresidenta sería la primera decisión presidencial de Obama y reflejaría la idea de unir a la gente en la que ha basado su campaña, sería un gran símbolo", concluye Bruce Morrison, excongresista y colaborador en las campañas de Bill y Hillary Clinton.
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