Ha sido el eterno número dos, pero ahora – después de 18 meses al mando de la presidencia en funciones- podría convertirse oficialmente en el líder del régimen cubano. Junto a Raúl Castro aparecen también otros nombres, pero el hermano del carismático Fidel es el firme candidato a cargo.
Por Olga Pradells.
Mientras Cuba se debate entre la fidelidad a la revolución y los cambios necesarios que aguardan a la isla, el mundo mira hacia esta “pequeña aldea gala” en espera de conocer quién será el sucesor de Fidel Castro.
Tras el adiós del Comandante, que sin duda mantendrá su influencia en el silencio desde La Habana, la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, parlamento de la nación, asignará el próximo domingo a los nuevos integrantes del Consejo de Estado y de Ministros y al nuevo presidente de la República de Cuba.
Este hombre podría ser Raúl Castro, aunque no es definitivo. El hermano del líder guerrillero fue nombrado oficialmente sucesor de Fidel por el Partido Comunista en el congreso celebrado en octubre de 1997 y el encargado de asumir la presidencia en funciones cuando la enfermedad apartó a Castro del poder el 31 de julio de 2006.
Entre la vieja y la nueva guardia
De confirmarse los pronósticos, Raúl Castro continuará el legado de su hermano, pero con su propio estilo. Atrás quedaron los discursos carismáticos de horas y horas y las frases memorables. El nuevo Castro prefiere las cuentas claras y las medidas prácticas, y esta actitud podría abrir la puerta de las reformas.
Pertenece a la “vieja guardia”, como uno de los grandes nombres que trajeron el triunfo a la revolución cubana y mano derecha de Fidel durante los casi 50 años de régimen comunista, pero está lejos del hermetismo de Castro, aunque su fama es confusa. Ha ejercido también como alto cargo del Ejército.
A sus 76 años, está casado y tiene ocho nietos de sus cuatro hijos, entre los que destaca Mariela Castro. La hija del presidente interino es una de las abanderadas en la lucha por los derechos de los homosexuales y de la tolerancia, por lo que las reformas en la isla podrían sobrepasar el ámbito económico.
Más sensible a las necesidades diarias de la gente, que los míticos principios ideológicos, su preocupación se centra en la productividad, las carencias económicas y los problemas del trasporte y la vivienda. Tiene fama de duro en sus planteamientos, pero no hay acuerdo sobre cómo de radical será su gobierno.
Entre la oposición de Miami su nombre no es muy bien recibido, pero su posible mandato es la esperanza para muchos de un nuevo futuro para Cuba.
Medio siglo de compromiso
Nacido en 1931 en la provincia de Holguin (en el este de la isla), cinco años después de Fidel, es el más joven de tres hermanos. Asistió a la universidad en La Habana, donde pronto se inició en el comunismo.
En 1953 participó, junto a su hermano, en el asalto del Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, en un primer intento por derrotar al régimen de Flugencio Batista, por el que cumplió 22 meses de prisión. Tras su paso por la cárcel, viajó a México con Fidel Castro para preparar el desembarco de un grupo de guerrilleros en 1956.
Después de una ardua lucha desde Sierra Maestra, acompañó a su hermano en la victoria final de la revolución en 1959. Desde entonces, ha mantenido un importante poder e influencia en la política cubana entre bastidores.
Ha sido ministro de Defensa y primer vice-presidente del Consejo de Estado, y ha ejercido importantes cargos en el partido. Ahora es su momento de pasar, definitivamente, a la primera línea.
Más pretendientes
El de Raúl, no obstante, no es el único nombre que suena en La Habana. También aparecen en la quiniela nombres como Carlos Lage, vicepresidente del Consejo de Estado y miembro de la cúpula del partido.
A sus 56 años, forma parte de las nuevas generaciones del régimen, por lo que su ascenso supondría una renovación interna para el gobierno. Tiene fama de tecnócrata pragmático y es una de las grandes bazas del gobierno cubano en materia económica.
En el lado opuesto está Ricardo Alarcón, de 70 años, uno de los líderes más destacados de la Revolución cubana. Presidente de la Asamblea Nacional desde 1993 y miembro del círculo más cercano de Castro. Durante gran parte de la Guerra Fría, ejerció de embajador de Cuba ante Estados Unidos.
También están entre los candidatos Ramiro Valdés, con 75 años, y Felipe Pérez Roque, de 42. El primero es también una figura histórica de la revolución y ejerció relevantes cargos en el medio siglo de régimen castrista, mientras que Roque es actualmente una de las figuras más presentes del gobierno comunista.
Después de años como asesor personal del Comandante en Jefe, Roque es una de las personas más cercanas a Castro. Ejerce como ministro de Asuntos Exteriores y es muy valorado en el partido, pero no tanto entre los cubanos.
En cualquier caso, habrá que esperar hasta el 24 de febrero para conocer el nombre del nuevo líder cubano.
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