Nueve presos condenados por su presunta vinculación con los atentados terroristas de Casablanca en 2003 se fugaron de la prisión de Kénitra, en el centro de Marruecos.
Nueve islamistas radicales encarcelados por su vinculación con los atentados suicidas de Casablanca en 2003 en los que murieron 45 personas se escaparon hoy de una cárcel marroquí de alta seguridad, según anunció el Ministerio de Justicia alauí.
Los nueve se fugaron de la prisión de Kénitra, 40 kilómetros al este de Rabat, según el Ministerio. "Se han tomado todas las medidas para detener a los presos fugados", añadió el Ministerio en un comunicado, precisando que se está investigando cómo se produjo la fuga.
Fuentes de seguridad indicaron a Reuters que los presos se escaparon por un túnel que habían cavado bajo sus celdas. "Literalmente vieron la luz al final del túnel a primeras horas de hoy", indicaron las fuentes.
Los fugados dejaron una breve nota de cinco líneas en la que explican que su acción era la única solución a lo que califican una injusticia. En el texto, al que ha tenido acceso Reuters, afirman: "no a la injusticia. Hemos intentado de todos los modos poner fin a esta injusticia y hemos golpeado todas las puertas para ello sin resultado". "La única salida que nos quedaba es esta. Esperamos que lo entendáis", añaden.
"Pedimos disculpas por las molestias que hemos causado. Esta era la única solución", agrega la nota escrita en árabe y con el nombre de los nueve presos.
Huelga de hambre
El grupo de defensa de los derechos de los presos islamistas Ennassir dijo que la fuga coincide con el inicio de una huelga de hambre de un día por parte de unos 1.000 islamistas en varias prisiones de Marruecos, incluida la de Kenitra. "La mayoría de los presos fugados habían sido condenados a cadena perpetua a finales de 2003 por su relación con los atentados de Casablanca de 2003. Esta es la primera fuga de este tipo", indicó a Reuters el presidente de Ennassir, Abderrahim Mohtad.
Mohtad dijo que los presos islamistas están ayunando hoy para protestar contra presuntos malos tratos y represión por parte de los guardias penitenciarios.
Las cárceles marroquíes están superpobladas y la mayoría de los 60.000 reclusos se quejan de falta de alimentos decentes y acceso a atención sanitaria, según los grupos de defensa de los Derechos Humanos. Los detenidos islamistas quieren que se les otorge el estatus de "preso político", lo que les permitiría gozar de mejores condiciones.
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