Hugo Chávez recurre a las amenazas los días previos a las importantes elecciones locales venezolanas para elegir a los nuevos gobernadores y alcaldes.
AGENCIAS
Evitar la pérdida de estados y ciudades clave y medir en las urnas la aceptación popular de la "revolución bolivariana" predicada por Chávez, diez años después de su llegada al poder, son los objetivos del gobierno venezolano.
En total, unos 17 millones de ciudadanos están convocados para elegir a 22 gobernadores, 328 alcaldes y 233 responsables de concejos regionales para los próximos cuatro años.
Incombustible, el presidente venezolano ha recorrido estado tras estado en las últimas semanas haciendo campaña como un candidato más. Su omnipresencia ha eclipsado los tradicionales temas de unas elecciones locales como son la inseguridad o el funcionamiento de los servicios públicos.
El presidente ha subido el tono contra sus adversarios: ha amenazado con encarcelar a opositores y disidentes, mencionó la posibilidad de usar al ejército si la oposición no reconoce sus derrotas y aseguró que podría sacar los tanques a la calle si su partido perdía en el estado Carabobo (noroeste).
También pidió a sus simpatizantes acorralar "sin clemencia" a la oposición para evitar que ganen las elecciones, y lograr que los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) obtengan la victoria en todos los municipios y Estados del país.
Chávez hizo este anuncio en un mitin celebrado en Caracas, donde anunció que a partir de este momento entra en vigor la "misión acorralamiento" en la que presionarán "sin clemencia" a todos los candidatos de la oposición para garantizarle la victoria al 'chavismo'.
"Tenemos que ganar todas las alcaldías y gobernaciones en todo el territorio nacional. Perder al menos tres gobernaciones en estas elecciones resultaría una derrota para el Gobierno nacional", advirtió a sus seguidores a quienes insistentemente invitó a votar en los comicios del 23 de noviembre.
"El que traicione a Chávez, se muere políticamente. No es a mí a quien traiciona, es al pueblo. Necesito un equipo verdaderamente integrado y sólido de gobernadores, alcaldes y concejos legislativos regionales. Un equipo, un solo gobierno", declaró el presidente en su último acto de campaña el martes en Caracas.
Para los analistas, la popularidad de Chávez se ha "deteriorado", aunque sigue registrando niveles muy altos.
"Chávez ya no es invencible (...) ha perdido terreno y él lo sabe (...) Para él es una desgracia, porque para avanzar en su revolución necesita un altísimo índice de popularidad", explicó León.
Por ello, en las elecciones del domingo se va a medir de nuevo la aceptación del proyecto socialista de Chávez, que deberá dejar el poder en 2013. Dependiendo de los resultados, el gobierno podría volver a presentar una enmienda a la Constitución sobre la reelección ilimitada, que sería objeto de un referéndum en 2009, según apuntan rumores crecientes.
Aunque el chavismo consiga la mayoría de alcaldías y gobiernos locales el próximo domingo, los resultados pueden también ser leídos cualitativamente.
Según los últimos sondeos, el Partido Socialista Unido (PSUV) tendrá problemas para imponerse en plazas claves como la ciudad de Maracaibo, capital del estado Zulia (oeste), el estado Carabobo (norte), o el municipio caraqueño de Sucre, donde se encuentra la gran barriada de Petare.
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