La liberación de Ingrid Betancourt de manos de las FARC ha abierto los horizontes a las esperanzas de cientos de familias que todavía tienen a sus seres queridos secuestrados en la selva.
laSexta|Noticias
Más de 600 personas permanecen secuestradas en la selva. Nadie puede pensar que se ha terminado con las FARC mientras quede una persona retenida en contra de su voluntad.
Pilar Vargas es hija de uno de esos secuestrados que todavía están en algún lugar de la selva colombiana. Cuando se enteró de la liberación de Betancourt, explicó que hubo “mucha expectativa desde que me enteré. Toda la noche pegada al televisor. No dormí nada”.
Su padre se llama Idlenfonso Vargas. Fue secuestrado hace 8 años y su hija todavía recuerda perfectamente cómo fue. “Llegaron 8 hombres a la finca totalmente armados con metralletas, fusiles… dejaron a los empleados amarrados mientras que ellos podían avanzar”, recuerda.
Su familia no es nueva en esto de los secuestros. Es la tercera vez que su padre ha sido apresado por las FARC. Ya han pagado dos rescates y saben que estos procesos son muy largos y que se deben llevar en el más estricto secreto.
“Si tu llegas a avisar a la Policía o al Ejército, matamos a tu padre en seguida”, es una de las amenazas que confiesa Pilar que recibido.
Los secuestros es algo que no se olvida en la vida. “Ya queda uno marcado para toda su vida, que lo están persiguiendo”, confiesa Pilar.
Las familias de los secuestrados desean que sus allegados no sean olvidados. Saben que Ingrid Betancourt era el icono más visible, internacionalmente hablando, de ese pulso que las FARC mantienen con el gobierno de Uribe. Ahora que ha sido liberada por el Ejército, las dudas sobre el posible olvido de sus padres, hijos, hermanos… planea sobre los familiares.
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