Las mujeres que visitan las playas españolas están aterrorizadas por una criatura que no hace más que recorrer sus cuerpos bronceados con la mirada.
laSexta|Noticias
Son los nuevos vigilantes de la playa y acuden todos los años a la costa con un claro objetivo: deleitarse contemplando a las mujeres que toman el sol.
Se trata de los "mirones", grupos de hombres que practican el 'sano' deporte de pasar las horas visualizando las curvas del género femenino. Y para conseguirlo sin ser detectados cada uno utiliza una táctica diferente.
La tradicional es mirar alrededor con disimulo y brevemente, aunque hay quien, guiado por la experiencia que da los años, prefiere colocarse unas gafas de sol con el fin de que no se sepa dónde posa su mirada.
También hay quien escoge un objeto tras el que parapetarse, como por ejemplo un periódico y, mientras su mujer se da un baño, alternar lectura con visualización constante de la vecindad.
Pero entre las técnicas más depuradas está la de practicar un deporte y, como quien no quiere la cosa, perder la pelota justo junto a un grupo de chicas haciendo top-less. El problema de esta táctica es que hay quien puede equivocarse al recoger el balón perdido.
Frente a los "mirones" las mujeres que van a disfrutar de los placeres de la playa alzan la voz. Se sienten observadas y molestas, pero los hombres no entienden el porqué. Al fin y al cabo, a ellos no les molesta que se les observe así que, ¿por qué tendría que molestarles a ellas?
Pues si que somos malos los hombres heterosexuales. Hay que ver... o mejor, NO hay que ver. Nos podemos ir a las playas, pero vestidos con el tradicional Burka, aderezado con unas ojeras de burro, de modo que no tengamos opción de ver a alguna bella toplessera.. La sociedad cambia, pero no podemos pretender cambiar por decreto de políticamente correcto todos los gustos que hay. Lo siento, pero me encanta mirar los pechos de la señora que ilustra la noticia. Es lo malo que tiene ser humano... Y por esto, no pienso pedir perdón.
Oiga, no sé qué parte del artículo ve usted impregnada de la malignidad de la iglesia católica. Este es un ejemplo de un artículo veraniego completamente irreverente.
Este comentario viene impregnado de la malignidad que la iglesia católica nos ha ido inculcando durante tanos siglos. En el cuerpo humano no hay pecado. Ni en sus formas, ni en su contemplación ni en las relaciones entre los cuerpos. Si puede haberlo, y grande, en las distintas formas de respeto hacia los propietarios de los cuerpos. Hay miradas obsesivas hacia cuerpos "correctamente vestidos" en las calles, y que pueden llegar a incomodar al/la poseedor/a del cuerpo observado. Pero éso respondería por un lado a los siglños de educación represiva que hace que, automáticamente, lo "tabú" se nos haga atractivo. Cambiemos la educación y ese aspecto desaparecerá ara siempre. Poe otro lado las ganas de ver y mirar otros cuerpos es tan natural como el funciomamiento de nuestras hormonas. Su producción suele ser autónoma y no depende de nuestras intenciones. Por último me referiré a las personas que dsnudan sus cuerpos (o parte de ellos). ¿qué clase de modernidad lleva a chicos y chicas a ponerse ropas ceñidas, casi mínimas, con escotes pronunciadísimos, pantalones caídos aque dejan observar o la mitad de sus culos o prendas interiores "excitantes" (tangas de cordón, o con bisutería incorporada, o bragas cargadas de de cintitas y encajes, e incluso pantalones y/o camisetas con mensajes escritos sobre la parte crrespondiente a sus peshos o culos). A ver. Yo creo que quien quiera ser "moderno" y mostrar su cuerpo, no debe después andar lloriqueando porque le miren. Hemos de ser conscientes y consecuentes con las decisiones que tomamos, y ser valientes y no protestar porque aún queden caverníolas a los que la visión de un pecho (o dos) o un culo les provoque esas acciones tan ridículas de mirar de reojo, a escondidas (en el fondo conscientes de su "visión a través del pecado" que otros con peores intenciones les han ido inculcando durante siglos. Y hablando de la "modernidad" del desnudo, creo yo que l mejor sería volver a nuestra prehistoria (no tan lejana en algunas partes del mundo) donde la ropa se usa para combatir el frío o a calor extrema y el desnudo se practica como una práctica habitual en las temporadas cálidas (en algunos sitios sólo hata que llegaron los misioeros, claro).
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