Los familiares de las víctimas del accidente aéreo en Barajas están siendo atendidos psicológicamente a la espera de identificar a sus allegados. Ya han identificado 30 cadáveres.
AGENCIAS
"Aparte de misionero era una bellísima persona", ha dicho Luis de su tío Claudio Ojeda, uno de los pasajeros que perdieron la vida en el accidente aéreo de Barajas, en el que además fallecieron otras 152 personas.
Claudio Ojeda, un misionero canario que desarrollaba su labor en Camerún, regresaba a su tierra para pasar un mes de vacaciones después de haber estado más de dos años y medio ininterrumpidos en ese país africano ayudando a los más necesitados.
En Camerún había contraído la malaria. Por eso se había quedado unos días en Madrid recuperándose antes del reencuentro con su familia, ahora destrozada.
"Siempre nos enseñó hacer el bien. Para mí siempre va a ser una estrella", ha dicho Luis mientras recordaba con admiración a su tío. Claudio les había llamado cuarenta minutos antes de que el avión despegara: "Nos dijo que el avión despegó y que luego volvió a aterrizar para hacer una revisión al motor... A partir de ahí no supimos nada de él"...
Triste pero con entereza ha confesado a los periodistas que todavía no es del todo consciente de lo ocurrido, aunque sabe que a partir de ahora todo será distinto.
La desolación de Ifema
Antes de subir a descansar a su habitación del hotel Auditorium, Luis explicó el panorama desolador que ha vivido junto a su familia, durante la larga espera en uno de los pabellones del recinto ferial de Ifema.
Una de las escenas má crudas que presenció Luis en Ifema fue el sufrimiento de una mujer embarazada al conocer que había fallecido su pareja. "Cómo le va a decir a ese hijo que todavía no ha nacido que no tiene padre", se ha preguntado. "Me he tenido que ir porque ya tengo suficiente con lo mío".
Otro de los afectados por el siniestro aéreo, amigo de uno de los fallecidos, ha afirmado que había visto "mucho dolor" en el pabellón de Ifema, donde se lleva a cabo el proceso de identificación de los cadáveres. Las labores de identificación son complicadas y requieren de mucho tiempo.
El vestíbulo del hotel Auditorium ha sido un constante ir y venir de familiares de las víctimas que llegaban a altas horas de la madrugada sin ganas de hablar, con lágrimas en los ojos y con una tristeza desgarradora. El Auditorium ya acoge 178 familiares.
Último cumpleaños
"Imagínese como me puedo sentir... he perdido a mi sobrino que venía de Orlando y que hoy precisamente cumplía 23 años", ha dicho con voz temblorosa y entrecortada el tío de uno de los pasajeros a los periodistas a su llegada al hotel.
Otra mujer que había estado en la T-4 de Barajas y después en el recinto ferial de Ifema para recibir más información sobre las víctimas no ha podido soportar más la tensión y ha roto a llorar desconsoladamente ante el equipo de psicólogos.
Los familiares han estado en todo momento acompañados de empleados de la compañía Spanair, que de forma voluntaria se desplazaron a los principales puntos neurálgicos: la terminal T-4 de Barajas, Ifema y los hospitales a los que fueron trasladados los heridos.
Identificación de cadáveres en dos días
Lo peor es la espera para identificar a las víctimas.
Cuarenta forenses se están volcando para acortar el tiempo de espera y ahorrar angustia a sus familias. Según la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ya han sido identificados 30 de los 153 cadáveres.
Pese a la dificultades, se espera que en dos días la identificación de todos los cuerpos esté resuelta. Spanair ha facilitado también la lista de pasajeros y un teléfono de información gratuita: 800 400 200
Ante la consternación de haber sufrido el peor accidente aéreo en Europa en la última década se han declarado tres días de luto.
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