El primer ministro chino, Wen Jiabao, ha respondido a las alegaciones del líder tibetano, Dalai Lama, que denuncia el genocidio cultural en la región del Tíbet, declarando que "no son más que mentiras", aunque al mismo tiempo ha confirmado que la región permanecerá cerrada a los reporteros extranjeros durante un tiempo.
"La situación en Lhasa está regresando básicamente a la normalidad". "Lhasa volverá a ser abierta, y seguramente consideremos la posibilidad de que los periodistas extranjeros viajen hasta allá para ver lo que ocurre", dijo Wen, en la única rueda de prensa que concede al año, coincidiendo con el fin de la reunión anual del parlamento chino, la Asamblea Popular Nacional.
Sobre las denuncias del Dalai Lama, Wen afirmó que "son mentiras hipócritas que no pueden cubrir los hechos". "Desde la liberación pacífica de Tíbet (en referencia a la ocupación en 1949-51) y la reforma democrática, Tíbet ha avanzado y está más desarrollado". "Y los que dicen que se están produciendo un genocidio cultural no dicen más que mentiras", aseguró Wen.
"No hay que ver lo que dice, sino lo que hace", declaró el 'premier', que rechazó la posibilidad de mantener conversaciones directas con el Dalai Lama, tal y como se ha hecho, con éxito, en otros países con conflictos enquistados. "Para ello, el Dalai Lama tiene que abandonar sus pretensiones independentistas y aceptar que Tíbet es parte inalienable de China".
Wen insistió en la premisa mantenida por su Gobierno, que el Dalai Lama estuvo detrás de la violenta revuelta popular ocurrida en Lhasa el viernes, días después de que la policía dispersara con gases lacrimógenos a los monjes concentrados de forma pacífica en la capital tibetana.
"Tenemos sobradas evidencias de que fueron unos hechos organizados y controlados por la camarilla del Dalai Lama", y aceptó la relación que se está haciendo entre la celebración de las próximas Olimpiadas y el levantamiento tibetano.
Wen Jiabao, admitió que es "inevitable" que en el proceso de organización de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 estén apareciendo problemas, pero expresó su deseo de que sean resueltos y reiteró el llamamiento a que la cita deportiva no sea politizada. "Los Juegos son una reunión de pueblos de todo el mundo, y en ellos se debe respetar el espíritu olímpico, no politizar los Juegos", destacó Wen ante los periodistas.
"En China, país con una historia de 5.000 años, los Juegos son el sueño de gente de todas las generaciones. Esos Juegos aumentarán la amistad y la cooperación (de China) con todo el mundo", señaló el mandatario chino.
Pese a los muchos problemas, Wen afirmó que el mundo quedará "satisfecho" con los Juegos Olímpicos de Pekín, y, en tono poético, aseguró que "las sonrisas de 1.300 millones de habitantes (de China) serán respondidas por las de gente de todo el mundo". En los últimos meses, la organización de los Juegos Olímpicos se ha encontrado con numerosas críticas e incluso llamamientos al boicot, en la mayor parte procedentes del extranjero, como el del actor Richard Gere.
Las revueltas en Lhasa, la capital tibetana, y su represión han desatado aún más llamamientos al boicot, que ya fue solicitado por grupos como Reporteros Sin Fronteras (RSF) por la detención de periodistas y "ciberdisidentes".
Otras presiones de carácter no político también han ensombrecido la organización de los Juegos, como la decisión del plusmarquista mundial de maratón, el etíope Haile Gebrselassie, de no disputar la prueba reina del atletismo debido a la alta contaminación de Pekín, o el anuncio estadounidense de que el equipo olímpico llevará su comida porque no confía en la que se prepara en China.
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