La Justicia catalana desmiente la versión policial. Según el Tribunal Superior de Cataluña, la joven disminuida psíquica, presuntamente obligada a prostituirse en Barcelona, no sufre ningún trastorno, ni fue forzada por los acusados.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha afirmado que la joven que, según la Policía Nacional, fue víctima de abusos en el barrio del Raval de Barcelona, no sufre ninguna patología psíquica y ejerce la prostitución voluntariamente.
La Policía Nacional detuvo el pasado 29 de abril a un hombre de nacionalidad eslovaca y a una mujer de origen checo como presuntos explotadores de esta joven de 27 años que, según fuentes policiales, es disminuida psíquica.
Los detenidos fueron puestos en libertad con cargos por la juez de guardia que instruye el caso, aunque continúan imputados, acusados de un delito de inducción a la prostitución.
El TSJC ha emitido este viernes un comunicado en el que explica que la juez de guardia decretó su libertad provisional porque "no había nada en las diligencias que acreditara una situación de maltrato o violencia de los imputados respecto a la joven", que además reconoció que ejercía la prostitución "de forma voluntaria".
No se ha detectado ninguna patología
La joven, que declaró en dependencias judiciales el pasado 5 de mayo, se sometió a un informe forense que "no detectó en la exploración psíquica ninguna patología".
"Este es el único informe médico de la joven de que dispone el juzgado, ya que en ningún momento la policía ha aportado ningún otro, pese a ser solicitado reiteradamente", añade el TSJC en la nota.
Tras la exploración, la joven, que presentaba un buen aspecto físico, declaró que "era feliz" y que "le gustaba el trabajo que hacía", y admitió que vivía con los dos imputados "porque quería".
También dijo que ya se prostituía en la República Checa, donde tiene un hijo, al que envía dinero desde aquí.
El TSJC insiste en que, aparte del informe del forense del 5 de mayo, "nadie ha aportado al juzgado prueba alguna de que la joven padezca una enfermedad mental o que tenga un nivel de deficiencia elevado".
Se mantienen los cargos
La juez de guardia, por otro lado, justifica la puesta en libertad con cargos de los imputados por el hecho de que no hay indicios de maltrato y los detenidos tienen domicilio conocido y residen en Barcelona.
No obstante, las diligencias contra Anton B., de 36 años, y Frantiskas K., de 59, continúan abiertas para esclarecer si ha habido un delito de lucro con la prostitución de una tercera persona.