La ciudad italiana ha sido escenario de nuevos enfrentamientos entre los vecinos de los barrios donde posiblemente se ubiquen los vertederos provisionales que aliviarán la inmundicia de sus calles.
Nápoles no levanta cabeza. Ni las promesas de Berlusconi, ni la recogida de la basura que desde hace meses inunda la ciudad han conseguido calmar los ánimos.
Anoche cientos de personas protagonizaron enfrentamientos con la policía en la ciudad italiana de Nápoles (centro-suroeste), que se saldaron con nueve heridos leves y tres detenidos, ante la posibilidad de que en uno de sus barrios se ubique un nuevo vertedero para luchar contra la emergencia de las basuras.
Los enfrentamientos se registraron en el barrio de Chiaiano, uno de los lugares en los que podría abrirse un vertedero, donde cientos de ciudadanos bloquearon la carretera que lleva hasta la posible ubicación de la descarga.
Los problemas se produjeron tras conocerse que son diez los lugares localizados como posible ubicación de vertederos, para hacer frente al problema de las miles de toneladas de basuras que se acumulan en las carreteras y calles de la región de Campania.
El presidente de
El ministro del Interior, Roberto Maroni, señaló que "eran previsibles reacciones de este tipo", en relación a las protestas de Chiaiano, pero agregó que sirve "los intereses de todos poner fin a esta verdadera tragedia nacional" de las basuras.
El jefe de Protección Civil de Italia, Guido Bertolaso, recién nombrado subsecretario de Gobierno para solucionar la crisis, señaló en una rueda de prensa que la situación en la región es "crítica".
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