El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, mantiene las elecciones pese a que la comunidad internacional ha pedido el aplazamiento de los comicios. La oposición se ha retirado por la violencia que vive el país.

N.Calle
En un país en el sureste de África, están convocadas unas elecciones históricas en las que el principal partido de la oposición no participará. Zimbabue se enfrenta a un momento único para acabar con la hegemonía de su presidente Robert Mugabe que lleva al frente del país desde 1980. Sin embargo, este sueño se ha vuelto más difícil de alcanzar ya que Mugabe, en la práctica, es el único candidato.
El 29 de marzo Zimbabue asistió a la primera fase de estos comicios. En esa ocasión, el principal partido de la oposición, el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), venció con mayoría simple, lo que obligó a que se produjese una segunda vuelta.
Ahora, momento en el que el país africano puede apear del poder a Mugabe, el líder del MDC afirma que se retira. Morgan Tsvangirai, que consiguió proclamarse vencedor en marzo pese al clima de tensión que se vivía en Zimbabue, ha decidido no participar en la segunda vuelta de las elecciones. El principal argumento que Tsvangirai expone para haber tomado esta determinación es que no puede garantizar la seguridad de los electores cuando acudan a votar.
Acusado de traición, detenido en varias ocasiones, golpeado, exiliado… Tsvangirai ha vivido en su propia piel las consecuencias de oponerse a Robert Mugabe y sabe de lo que habla. De hecho, los avances de su partido provocaron que la Policía de Zimbabue llevase a cabo detenciones masivas en una de las sedes del MDC, algo que se está convirtiendo en una práctica habitual en el país.
La comunidad internacional, ante esta situación, ha pedido el aplazamiento de los comicios e incluso, algunos se han aventurado a pedir una posible reunión para acercar posturas entre el presidente Mugabe y Tsvangirai, que se encuentra refugiado en la embajada de los Países Bajos debido a la tensión política y social que se vive en el país. Sin embargo, la Comisión Electoral del país, controlada, por supuesto, por Mugabe, ha afirmado que la renuncia del MDC a participar en las elecciones no tiene validez y, por tanto, la votación debe continuar y la candidatura de Tsvangirai se mantendrá.
La Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) que se reunió en Suazilandia ha pedido el aplazamiento de las elecciones en Zimbabue porque las condiciones que se dan en el país no son favorables para unos comicios justos. En la misma línea se ha expresado la Unión Africana y el Consejo de Seguridad de la ONU. Este último organismo ha asegurado que es imposible que se den las circunstancias adecuadas para que se celebren unas elecciones justas y países permanentes en el Consejo como Estados Unidos, Reino Unido o Francia han calificado el proceso de “farsa” y ya hablan de imponer sanciones al país. Además, los ministros de Exteriores del G8, que se han reunido en Japón, han concluido unánimemente que un Gobierno zimbabuense que no represente la voluntad de su pueblo no podrá ser aceptado por la comunidad internacional. El ministro italiano ha ido más allá y ha instado a retirar los embajadores de Zimbabue, empezando por Francia que asumirá el próximo mes de julio la presidencia europea.
En los últimos días, Nelson Mandela ha expresado su decepción por lo que está ocurriendo en Zimbabue y ha lamentado el “trágico fracasa de liderazgo” de Robert Mugabe.
El actual presidente, por su parte, no se ha quedado callado. Mugabe, que asistirá a la próxima cumbre de la Unión Africana en Egipto, ha advertido a esta organización que nadie le podrá imponer desde el exterior ninguna solución para Zimbabue y que si alguien lo intenta, responderá.
Mugabe se ha ofrecido en varias ocasiones para mantener conversaciones con el partido de Tsvangirai en una clara demostración de su hipocresía. Es más, el Jefe del Estado de 84 años de edad ha asegurado que ganará las elecciones y que después se sentará a hablar con la oposición para discutir.
Desde que se celebró la primera vuelta de los comicios, el presidente ha realizado mítines por todo el país mientras que el MDC ha sufrido la detención de cientos de sus militantes en varias sedes provinciales. De hecho, Tsvangirai ha entrado cuatro veces en prisión durante las últimas semanas y ha sido liberado a las pocas horas en un intento del gobierno de evitar que la oposición hiciese campaña.
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