El presidente del Gobierno presentó ante la Asamblea General de Naciones Unidas su propuesta para que en 2015 se alcance una "moratoria universal de la pena de muerte, como primer paso para conseguir su abolición".
AGENCIAS
Rodríguez Zapatero lanzó esta propuesta a la comunidad internacional en un discurso centrado en la crisis financiera y en la necesidad de que los países ricos no se escuden en los problemas económicos para no cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, que incluyen la reducción a la mitad de la pobreza extrema en un plazo de siete años.
Con el objetivo de no perder "la referencia inexcusable de 2015" y de reafirmar el pleno valor de la Declaración de Derechos Humanos, defendió la aprobación ese año de una moratoria, un límite, universal de la pena de muerte, como primer paso para conseguir su abolición.
El jefe del Gobierno español dedicó buena parte de su intervención en Nueva York ante la Asamblea -la segunda vez que pronunciaba un discurso en este foro- a reivindicar un "nuevo orden financiero internacional" y a cuestionar los espacios económicos inmunes a la regulación y la supervisión pública.
La actual crisis, advirtió, puede afectar a los Objetivos del Milenio y se corre el riesgo de que los países más pobres "sufran aún más debido a las malas prácticas de los ricos".
Pidió un raciocinio público
"Ya sabemos a qué puede conducir la codicia especulativa en el caldo de cultivo de la desregulación. Es preciso, hoy más que nunca, reivindicar el papel de las instituciones, el papel de lo público como elemento racionalizador de los mercados", manifestó.
Defendió así la necesidad de crear instituciones que controlen y supervisen los mercados globales y se comprometió a promover en los foros internacionales un acuerdo que establezca reglas de supervisión, transparencia y alerta temprana para las instituciones financieras nacionales.
De este modo, avanzó, se aseguraría la cooperación "ágil" entre las mismas para proveer de liquidez y de reservas anticíclicas de capital a los mercados en situación de necesidad.
“No cabe la complacencia”
Zapatero aseguró a los miembros de las Naciones Unidas que no cabe la complacencia cuando se analizan los pasos dados para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
"No hemos avanzado como deberíamos, no hemos progresado tanto como nos habíamos propuesto", alertó.
A su juicio, es un imperativo ético retomar el compromiso adoptado en el 2000, cuando se acordaron los ODM, pero también es un "deber inexcusable" si se quiere trabajar por la estabilidad y el equilibrio internacional.
El hambre y la miseria, recordó, son fuente continúa de conflictos y de presiones migratorias difíciles de control.
Predicando con el ejemplo
Zapatero recordó el esfuerzo realizado por España, que se ha convertido en los últimos cuatro años en el Estado que más ha aumentado su ayuda oficial al desarrollo, y reiteró su compromiso de destinar el 0,7% del PIB en el 2012.
Junto con la regulación de los mercados financieros y el compromiso con los Objetivos del Milenio, el presidente del Gobierno español defendió el multilateralismo que representan las Naciones Unidas, encargada de salvaguardar la legalidad internacional.
En opinión de Zapatero, el mundo necesita responder a su “deber histórico” a las Naciones Unidas; un desarrollo sostenible y no incontrolado; diálogo político permanente, y no ceder a "viejas tentaciones de nuevas guerras frías"; erradicar la pobreza extrema y denunciar el egoísmo de los más ricos.
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