Cuatro activistas extranjeros son expulsados de China por desplegar una pancarta a favor de la independencia de Tíbet en el anillo olímpico. Mientras, la mordaza a los deportistas levanta una enorme polémica.
Cuatro estudiantes se han burlado del Gobierno chino armados de una cuerda, la mochila al hombro y dos pancartas de 42 metros cuadrados con las palabras: “Un mundo, un sueño: Tíbet libre” (mezclando el lema olímpico con una consigna protibetana) y “Tíbet será libre”. Ambas escritas en inglés y mandarín. Los jóvenes eran dos británicos y dos estadiounidenses.
Todo empezó a las seis de la mañana cuando se subieron en el puente de Beichen a dos farolas muy cercanas al Nido, el estadio más emblemático de los Juegos de Pekín. En un vídeo colgado en YouTube se puede apreciar la rapidez con que la policía ha despejado la zona. Llegaron 12 minutos tras el despliegue de la pancarta, que ha estado colgada sólo durante una hora.
Horas más tarde se les ha notificado que tenían que salir del país "dentro de un límite de tiempo prescrito". Los acontecimientos han disgustado tremendamente a los responsables y por esta razón han llegado a una respuesta tan radical. Según una agencia china dos de ellos saldrán esta misma noche y los otros dos en la mañana del día siguiente.
Deportistas amordazados
Pero mientras estos valientes protestan, los deportistas sufren la presión del Comité Olímpico Internacional para que no abran la boca salvo para celebrar sus victorias. Según la Carta Olímpica en su norma 50.3, no se pueden hacer declaraciones políticas, raciales o religiosas durante la competición, bajo riesgo de expulsión inmediata.
Hasta la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, apoya la postura del COI: "Es lógico que se respeten las reglas que la familia olímpica se ha dado, más allá de cada deportista tenga su manera de pensar. Pero una cosa es que tenga su manera de pensar y otra que no respete las normas que están establecidas".
Es decir, la segunda autoridad del Estado aprueba que a nuestros deportistas se les niegue un derecho fundamental: la libertad de expresión. Sin embargo, Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de Prensa de Madrid, recuerda tajante que "el espíritu olímpico no puede ir en contra de derechos fundamentales". Para Urbaneja, "establecer la excepción de que uno tiene libertades excepto en los Juegos es una tontería".
Valientes y mudos
Algunos deportistas parecen tener la lección bien aprendida, como el ciclista Alberto Contador, quien antes de salir este miércoles hacia Pekín ha soltado esta perla: "Si de algo no voy a hablar es de política, o sea que ni me preocupa".
Muy diferente es la actitud mostrada por Yvonne Bonisch, judoka alemana y oro en Atenas. La valiente campeona ya ha anunciado que piensa llevar en Pekín un brazalete contra la represión en el Tibet y que no va a asistir a la ceremonia inaugural. Si persiste en su actitud, puede ser expulsada.
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