El presidente de Bolivia, Evo Morales, se somete este domingo en plena crisis institucional a un referéndum decisivo en el que los ciudadanos decidirán si debe abandonar sus funciones.
Junto a él, seis prefectos de la oposición se juegan la continuidad en sus cargos en un polémico referéndum marcado por la violencia de los últimos días en distintos puntos del país. Cuatro millones de bolivianos podrán acudir por primera vez a las urnas en un revocatorio que podría cerrar la crisis institucional que vive el país andino.
Se trata de los prefectos opositores de los departamentos de la llamada 'media luna', formada por Santa Cruz, Tarija, Cochabamba, Beni, Pando y La Paz. Los cinco primeros representan dos tercios del territorio nacional, en cuyo subsuelo está más del 85% de las reservas de gas y son las regiones más pujantes y exportadoras del país.
Tensión, violencia y un posible golpe
El clima de tensión que vive el país ha ido aumentando en los últimos meses, con diferentes acciones de la oposición, y la violencia empezó a quedar de manifiesto en los últimos días cuando un grupo de opositores impidió la llegada del presidente Morales a las ciudades de Santa Cruz y Trinidad.
Pero además, a principios de semana dos personas murieron y varias más resultaron heridas durante los enfrentamientos registrados entre la Policía y mineros, y una violenta protesta impidió que los presidentes de Argentina y Venezuela, Cristina Fernández y Hugo Chávez respectivamente, visitaran el país.
No en vano, el Gobierno advirtió que el país estaba a las puertas de un golpe de Estado impulsado por la oposición, al asegurar que la estrategia de los prefectos contrarios a Morales ya no es frenar el referéndum sino derrocar al presidente y desplomar el orden democrático.
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