El primer ministro británico, Gordon Brown, se ha visto obligado a dar marcha atrás en su promesa de reducir en 1.500 soldados la fuerza militar de este país que sigue en el sur de Iraq, informa hoy el diario 'The Daily Telegraph'.
Brown da marcha atrás en su promesa de reducir las tropas en Iraq. El primer ministro británico no reducirá 1.500 soldados en el sur del país para primavera siguiendo los consejos del alto mando militar
El año pasado, el Gobierno laborista anunció a bombo y platillo que para esta primavera sólo quedarían 2.500 militares del Reino Unido en territorio iraquí. Sin embargo, siguiendo los consejos del alto mando militar, preocupado por la inestabilidad en el país árabe, Brown se ha visto obligado a violar su propio compromiso, dice el periódico.
El alto mando está preocupado por los continuos ataques con cohetes contra la base en el aeropuerto de Basora, donde está el contingente británico de unos 5.000 soldados. El Ejército iraquí sigue dependiendo además del apoyo británico para compensar su falta de experiencia.
Los 1.500 militares que tendrían que volver ahora a casa seguirán, sin embargo, en Iraq hasta que sean sustituidos por 3.900 integrantes de la séptima brigada, informa el periódico, citando fuentes del ministerio de Defensa.
Algunos planificadores militares confiaban en que, tras la retirada de los británicos de la ciudad de Basora, sólo quedaran para finales de año en el país algunos asesores militares.
Brown fue acusado de "cinismo" y de utilizar a los militares para sus fines políticos cuando anunció en octubre pasado, coincidiendo con el congreso del opositor Partido Conservador, que un millar de soldados volverían a casa para las Navidades.
La noticia de que más de 12.000 soldados británicos van a seguir sirviendo en primera línea en diversos frentes representa un revés para los planificadores militares, que confiaban en que una reducción de los efectivos en Iraq sirviese para aliviar la tensión a que están sometidas actualmente las Fuerzas Armadas.