Citigroup se alía con una ONG para conceder microcréditos a sus clientes. Lo que era una fórmula de préstamos óptima en el tercer mundo, ahora es bienvenida en Occidente.

Cuando uno piensa en microcréditos piensa en caridad. Falso. Los pequeños préstamos para abrir un negocio no es sólo una forma de sacar adelante a las aldeas del tercer mundo.
La Banca de EEUU acaba de darse cuenta de que son una fórmula estupenda para ayudar a las familias estadounidenses a salir de su bache hipotecario.
La crisis económica que vive el primer mundo baja los humos a marchas forzadas a economistas y banqueros occidentales.
Citigroup ha sido la primera en lanzarse a la piscina, anunciando un acuerdo con la ONG tejana Accion para conceder créditos de entre 6.000 y 10.000 dólares para pequeñás iniciativas de todo tipo: por ejemplo restaurantes o servicio de taxis, que necesiten un leve empujón para consolidarse.
Según el Financial Times, esta es la primera iniciativa del estilo en Estados Unidos. Y tiene buena pinta.
Los candidatos de los préstamos serán personas que no tienen acceso a líneas de crédito tradicionales o ni siquiera una cuenta bancaria.
La iniciativa de los microcréditos de Citigroup parte de momento con un presupuesto modesto de 30 millones de dólares. Pero eso no significa que tengan miedo a esta aventura.
Tanto la ONG como el banco estadounidense saben lo que hacen. Ambos cuentan con bastante experiencia: Accion trabaja con microcréditos desde hace 14 años en Texas, mientras que Citigroup ha realizado iniciativas similares en México. Ahora dan aplican lo aprendido en su propia casa.
Nueva industria financiera
El director de la división de microcréditos de Citigroup, Robert Annibale, ha dicho que esta apuesta supone "un nuevo escalón en la emprendedora industria financiera estadounidense".
Accion ha repartido unos 70 millones de dólares en micropréstamos desde 1994. Sus receptores han sido personas con dificultades para acceder a créditos en Estados Unidos, por pertenecer a minorías y mujeres.
Aquí probablemente el grupo lo encabezarían los jóvenes que eternizan su independencia y los inmigrantes, a los que frecuentemente rechazan incluso como candidatos a alquilar un piso por el mero hecho de haber nacido fuera.
El creador de los microcréditos, Mohamed Yunus, recibió el premio Nobel por generar riqueza en más de 22 países en entornos muy desfavorecidos, entre ellos India y Bangladesh, su patria.
El economista bangladeshí en vez de dar lismona decidió conceder pequeños préstamos sin apenas intereses. Sus clientes no sólo ganaron dinero. También dignidad.
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