La Iglesia sigue anclada en su negativa a utilizar otro método conceptivo que no sea el del doctor Kyusaku Ogino, que aprovecha los supuestos días infértiles de la mujer y resulta eficaz en menos de un 80% de los casos.

laSexta|Noticias / AGENCIAS
El Papa Benedicto XVI escribió estas reflexiones en la carta que envió a los participantes del congreso internacional que se está desarrollando en Roma con ocasión del 40 aniversario de la encíclica 'Humanae Vitae'.
En este documento, el Papa Pablo VI expuso la doctrina de la Iglesia en materia de sexualidad y procreación en respuesta a la cada vez mayor experimentación de nuevas técnicas artificiales y naturales para regular la natalidad.
El Pontífice admitió que "muchos fieles" tienen dificultades "para entender el mensaje" sobre la contracepción, con el que la Iglesia "ilustra y defiende la belleza del amor conyugal en su manifestación natural".
Benedicto XVI se preguntó el "porqué" de esta incompresión y observó que, si bien "la solución técnica" parece "la más fácil" (esto es el uso de la píldora, preservativo…), en realidad "esconde la cuestión de fondo, que atañe al sentido de la sexualidad humana y a la necesidad de un dominio responsable para que su ejercicio sea expresión del amor personal".
Según la visión de la Iglesia católica, los esposos "están llamados a darse el uno al otro, sin reservas", ya que "sólo así los actos propios y exclusivos de los cónyuges son verdaderamente actos de amor que, mientras les unen en una sola carne, construyen una genuina comunión personal".
Teniendo en cuenta que "la posibilidad de procrear una nueva vida humana está incluida en la donación integral de los cónyuges, excluir esa dimensión mediante una acción que apunte a impedir la procreación significa negar la verdad íntima del amor esponsal", aseveró el Pontífice.
Aun con todo, "es verdad" que en el camino de la pareja pueden surgir "circunstancias graves" que justifican "el distanciamiento de los nacimientos de los hijos e incluso su suspensión". Para ello, los esposos pueden utilizar "métodos de observación" basados en los "ritmos naturales de fertilidad de la mujer", es decir, el famoso método Ogino que tantos hijos no deseados ha dado a los fieles.
De este modo, la pareja puede "administrar lo que el Creador ha grabado con sabiduría en la naturaleza humana, sin turbar el significado íntegro de la entrega sexual" y "respetando la plena verdad de su amor", "sin quitar nada a la totalidad del don de sí mismos" que se expresa con el acto sexual.
"Obviamente para ello es necesaria una madurez en el amor" que "no es inmediata" y "comporta diálogo y escucha recíproca" además del "dominio del impulso sexual", admitió.
Y de la transmisión de enfermedades y del SIDA, la iglesia que dice?
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