Hasta 950 agentes antidisturbio sofocaron una revuelta en Hamburgo a manguerazos. Los radicales se atrincheraron en barricadas, lanzaron piedras, hirieron a 11 policías y quemaron contenedores y un coche.
El Schanze Viertel es el barrio más reivindicativo de Hamburgo. Una especie de Malasaña madrileña o de Raval barcelonés.
Está a un paso de la Universidad y por eso es el favorito de la gente joven. Tiene una atmósfera bohemia pero también combativa. En el Schanze está una de las casas okupas más famosas, la Rota Flora.
El sábado hasta 950 agentes antidisturbio ocuparon sus calles, con mangueras para zanjar por las malas una revuelta.
Jo qué noche
Los antidisturbios detuvieron hasta 39 radicales que les lanzaban piedras. Se sentían ofendidos por la presencia de helicópteros policiales sobre el barrio para vigilar que las fiestas callejeras iban por buen camino.
Y el excesivo control policial puso nervioso a algunos. Aunque algunos no necesitan muchas excusas para montar la gresca.
Todos los años la primera semana de septiembre ponen mercadillos, cine al aire libre y conciertos en el parque del barrio.
Y la estampa de fiesta de día se convirtió en un infierno de noche.
Los bomberos tuvieron que apagar 13 incendios de las barricadas que dejaban tras de sí los radicales.
Muchos viandantes recibieron botellazos de los radicales o agua a presión de la policía. No es la primera vez que en pleno Straßenfest hay heridos.
Los extremistas de izquierda suelen armarla gorda. El año pasado detuvieron a siete. Puede que lo ocurrido este sábado fuera en parte también la continuación de aquella batalla.
En todo caso el saldo de esta última revuelta son 11 policías heridos, 39 detenidos, cajeros y contenedores calcinados, un coche hecho cenizas, varias cabinas de teléfono hechas pedazo, las casetas de baños públicos arrasadas. Y la reputación del Schanze por el suelo.
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