El PCE quiere liderar el proceso de reconstrucción de IU tras el fracaso de Gaspar Llamazares, al que culpan de la situación de la formación política y de no haber mantenido el Grupo Parlamentario.

En los documentos elaborados como base para la Conferencia Federal Política del PCE que tendrá lugar los días 28 y 29 de junio, los comunistas califican como "imprescindible el papel del PCE en este nuevo proceso de la unidad de la izquierda que se enmarca dentro de la apuesta decidida por la reconstrucción de Izquierda Unida".
El Partido Comunista de España, formación que encabeza Francisco Frutos, quiere que la próxima Asamblea de IU, prevista para octubre, sirva para construir la fuerza "federal y anticapitalista" que fue en sus inicios, para lo que es necesaria "una autocrítica asumida y compartida, un diagnóstico colectivo que identifique correctamente dónde estamos ahora".
Para el partido, el origen de esta situación está en la VI Asamblea, en la que Llamazares fue elegido coordinador general, cuando se empezó a "diluir su carácter de izquierda transformadora" en favor de aparecer como fuerza de gobierno "a través de su trabajo institucional y parlamentario”.
Esto se plasmo “en un acercamiento al PSOE con la intención de conseguir un mejor tratamiento mediático y así lograr un cierto nicho residual subalterno al espacio de la izquierda”. Sin embargo, con esta estrategia se renunciaba “a disputar al Partido Socialista".
La "pérdida de nuestro perfil propio y de nuestra propuesta programática" es, para el PCE, la consecuencia de "haber seguido la agenda política marcada por el PSOE y después por el Gobierno socialista, que permitió a IU lograr cierta notoriedad puntual, pero a medio plazo la diluyó en el campo del Partido Socialista".
Además, estos documentos afirman que existe en Izquierda Unida una "debilidad organizativa, de propuesta y de programa”, lo que ha llevado “a una política de alianzas y de participación de gobiernos contra natura”.
Esto se ejemplifica en las alianzas "con Verdes, nacionalistas de izquierda, nacionalismo conservador como el PNV, alianzas con fuerzas regionalistas conservadoras como en las elecciones autonómicas en Cantabria o con el Bloc en el País Valencià, llamamientos a listas conjuntas con el PSOE o incluso pactos municipales en localidades con ANV".
El PCE añade a estos errores una "estrategia electoral nefasta, al no diseñar un discurso electoral eficaz dirigido al votante asalariado de izquierdas, como medio para conseguir el objetivo electoral principal: mantener el Grupo Parlamentario".
El PCE considera que Llamazares "no acertó a enfrentarse al problema de la llamada al 'voto útil'", porque situó a IU "en una posición a la defensiva", y colocó al PSOE "como protagonista de nuestro discurso", en lugar de centrase en explicar su propia propuesta.
"La campaña más personalista de la historia de la organización y la apuesta consciente de diluir las propias siglas de IU por la figura de su candidato (confusión del mensaje y la propuesta electoral con el propio nombre del coordinador: LlamazaRES es más Izquierda), ha supuesto uno de las principales muestras del fracaso de la peor campaña electoral en la historia de Izquierda Unida", remarca.
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