Una lluvia de cohetes y morteros ha sacudido en dos ocasiones la denominada Zona Verde de Bagdad, recinto fortificado donde se encuentran el Parlamento iraquí y la embajada estadounidense en el país. 54 personas, entre ellas 18 civiles, murieron.
54 personas, entre ellas 18 civiles, murieron este domingo en diferentes episodios de violencia en Iraq, incluyendo cuatro ataques con morteros contra la denominada "zona verde", el enclave fortificado que alberga la embajada de Estados Unidos.
Iraq había gozado de una relativa calma desde el pasado 17 de marzo, cuando un atentado causó 52 muertos en la ciudad santa chiita de Kerbala, al sur de Bagdad.
En la capital, hombres armados abrieron fuego contra peatones en una avenida comercial del barrio mixto de Zafaraniyá, según un responsable del ministerio iraquí del Interior, bajo anonimato.
Los pistoleros llegaron a bordo de tres vehículos y empezaron a disparar indiscriminadamente contra la multitud. Mataron a siete personas e hirieron a otras 16, según esa fuente. Los asaltantes huyeron luego impunemente.
Poco después, un coche bomba mató a cinco personas al explotar en una concurrida avenida del barrio chiita de Sholla, en un lugar muy frecuentado donde paran numerosos minibuses, según otra fuente del ministerio del Interior.
En el este de la capital, un cohete cayó sobre un inmueble del barrio chiita de Kamaliyá, según el ministerio, y al menos cinco personas murieron y otras ocho resultaron heridas.
Un persona murió abatida por hombres armados en el norte de la ciudad, según la policía. Finalmente, un obus de mortero cayó por la noche en la casa de una familia cristiana en barrio de Sadun, en el centro de la ciudad, matando a tres de sus miembros, según una fuente médica.
La jornada vivió además cuatro ataques a la llamada "zona verde" de Bagdad, un área ultraprotegida de la capital donde se encuentran la sede del gobierno iraquí y la embajada de Estados Unidos.
Los responsables militares estadounidenses achacan tradicionalmente esos disparos a milicianos chiitas cercanos al ejército del Mahdi, la milicia del jefe radical Moqtada Sadr. Las autoridades acusan a Irán de entrenar a esos milicianos para que ataquen de este modo las infraestructuras estadounidenses.
En Mosul, a 370 km al norte de Bagdad, 12 militares iraquíes murieron en un atentado suicida, y 30 personas resultaron heridas, entre ellas 25 militares y cinco civiles.
Igualmente, una bomba estalló al paso de una patrulla del ejército cerca de Kirkuk (255 km al norte de Bagdad), según una fuente médica. Murieron cuatro militares, entre ellos un oficial.
El ejército estadounidense anunció igualmente la muerte de 12 presuntos insurgentes este domingo en una operación en la provincia de Diyala, en el centro-norte del país, al este de la ciudad de Baquba.
En una carretera al este de Baquba, los hombres armados tendieron una emboscada a un responsable de la policía en la región en la que murieron éste y su acompañante. En el centro de Baquba hubo un muerto tras un enfrentamiento de hombres armados con la policía. También dos niños murieron al estallar un artefacto.
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