Jerusalén es más que una ciudad santa para tres religiones. Es un paraje turístico irrepetible a través de cuyas calles fluyen grandes cantidades de dinero.
laSexta|Noticias
Los musulmanes han dado comienzo al Ramadán, una fiesta durante la cual el ayuno y la oración son una constante. Y, como no podía ser de otra manera, en Jerusalén también se nota que ha dado comienzo este peculiar período.
Sin embargo Jerusalén no es sólo una ciudad santa. También es un lugar que vive por y para el turismo. Y es que los visitantes son una de las mayores fuentes de ingresos con que cuenta esta ciudad, en la que los souvenirs se venden en cada calle y donde incluso en las zonas más antiguas se levantan centros comerciales con el fin de satisfacer la ansiedad consumista de los turistas.
En las calles de Jerusalén se suceden los regateos, y los propios israelíes reconocen que la ciudad vive del turismo y que sin él las fuentes de ingresos disminuirían drásticamente.
Por ello están de enhorabuena, ya que el turismo ha subido un 41% en los últimos tiempos. Incluso los españoles desafían el miedo al conflicto arábe-israelí para recorrer los antiguos barrios bíblicos.
Muchos son los que aseguran que la ciudad se ha convertido en puro marketing pero lo cierto es que, sin una buena economía, es complicado que algún día llegue la paz a este lugar.