Miles de surcoreanos mantienen en jaque al Gobierno de su país, al que solicitan que impida las importaciones de carne de vacuno desde Estados Unidos.
AGENCIAS
Los surcoreanos siguen oponiéndose a la importación de carne desde Estados Unidos. Temen a la enfermedad de las vacas locas y su Gobierno, que acaba de llegar a un acuerdo con los estadounidenses de cara a la importación de carne de vacuno, es incapaz de convencer a sus ciudadanos de que acepten su determinación.
Con el fin de tranquilizar a los coreanos, su Gobierno acordó con Estados Unidos que el país americano sólo exportaría carne de reses menores de 30 meses a la nación asiática. Estados Unidos también aceptó no exportar las reses con la médula espinal o restos de cabeza, que junto con una edad mayor de 30 meses pueden favorecer el que el animal sufra el mal de las vacas locas.
Pero una coalición compuesta por varias organizaciones civiles surcoreanas indicó que esta solución es una "decepción", por lo que aseguraron que seguirán sus manifestaciones de protesta hasta que el Gobierno renegocie el acuerdo comercial. "Esta situación no se puede resolver sólo con negociaciones adicionales. Solamente una renegociación del acuerdo puede resolver el problema fundamental del temor hacia el mal de las vacas locas", manifestó un portavoz de las organizaciones civiles.
La última manifestación de Seúl ha estado protagonizada por 10.000 personas, doce de las cuales fueron detenidas por desórdenes públicos. De hecho, algunos agentes de la Policía coreana quedaron atrapados en un autobús, rodeados de una multitud enfurecida de la que no podían escapar.
La ola de protestas casi diarias estalló el pasado dos de mayo, con la acusación de que el Gobierno quiere buscar objetivos políticos en lugar de defender los criterios sanitarios. La popularidad del presidente, Lee Myung-bak, ha caído en picado desde entonces hasta situarse por debajo del 20 por ciento.
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