Hanna ha dejado 136 muertos en Haití. Allí todavía esperan la llegada del temible huracán Ike, que podría aterrizar en cualquier momento sobre las costas del Caribe.
AGENCIAS
El poderoso huracán Ike cruza el Atlántico en dirección a las Bahamas y la costa este de Estados Unidos, mientras que la cifra de muertos por inundaciones y aludes en Haití a raíz de la tormenta tropical Hanna asciende a 136.
Ike no representa una amenaza terrestre inmediata y aún es demasiado pronto para saber si será un peligro para las islas caribeñas o la costa este de Estados Unidos, pero forma parte de una ya larga cadenas de tormentas que no hace más que sembrar la muerte y el caos a su paso.
Las nuevas tormentas siguen el paso del destructor huracán Gustav a través del Caribe hasta la costa de Luisiana, EEUU, donde tocó tierra el lunes al oeste de Nueva Orleans, sin afectar tanto como cabía esperar a la ciudad que fue devastada por el huracán Katrina tres años atrás.
La oleada de tormentas es una clara señal de que la temporada de huracanes de seis meses está camino a convertirse en una de gran actividad, aunque no tanto como la del 2005, cuando un récord de 28 tormentas tropicales, incluyendo a Katrina, cruzaron el Atlántico y el Caribe.
La muerte vive en Haití
En la ciudad portuaria de Gonaives (Haití) los residentes recorren las calles buscando comida, mientras disminuyen las inundaciones que habían varado a cientos de personas en sus tejados, lo que dejó gran cantidad de lodo y cadáveres de cabras, cerdos y perros.
Al menos 136 personas murieron en las inundaciones provocados por Hanna, pero lo más preocupante ahora mismo es la falta de agua y comida a la que se enfrentan los supervivientes.
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