En el municipio de Ortega, en la localidad colombiana de Tolima, unos 300 escolares deben cruzar el río a pie para llegar a clase.
El camino hasta el colegio Nicolás Ramírez es realmente complicado para los alumnos de las cinco veredas que se encuentran alrededor del río Tetuan. Hace 12 años el puente que permitía cruzarlo sin problemas, se cayó, y todavía a día de hoy las autoridades responsables no lo han reconstruído.
Ello provoca que 300 alumnos tengan que cruzar el río a pie cada día, y en el mejor de los casos, ya que cuando sube la creciente, deben pagar 500 pesos (20 céntimos de euro) por cruzarlo en canoa. El periódico El Tiempo cuenta lo que ya se ha convertido en una rutina para ellos: "Se quitan las medias y los zapatos. Los muchachos se ponen pantaloneta y las niñas apenas se recogen la falda del uniforme. Así, todos se enfrentan al agua. Llevan bolsas para empacar los útiles y la ropa. A los más pequeños, a quienes el río tapa, les ayudan los más grandes".
Peor lo tienen los que estudian por la tarde y deben cruzar el río a contrarreloj antes de que les alcance la oscuridad.
Según el alcalde de Ortega, Ángel Monroy, ya está presupuestado el levantamiento de un nuevo puente, que saldrá por unos 400 millones de pesos (14.000 euros). Aunque la construcción ya ha comenzado, los alumnos tendrán que seguirse enfrentando a un peligroso camino, que convierte su jornada de estudios en una verdadera hazaña.
"Esto es muy duro. Nos toca mojarnos todos los días. Así he pasado todo el bachillerato", exclama uno de los alumnos, que al igual que el resto, pertenece a familias pobres que viven de la agricultura.
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