Las amenazas del grupo islamista libanés han obligado a cerrar todos los medios de comunicación pertenecientes a la familia del líder de la mayoría parlamentaria libanesa, Saad Hariri.
AGENCIAS
La televisión 'Futuro', el diario 'al-Moustaqbal' y la radio 'Este' "cerraron sus puertas, puestas bajo control del ejército, después de amenazas recibidas de hombres armados de Hizbulá", declaró un responsable del grupo de información. "El ejército nos hizo llegar estas amenazas, entonces preferimos proteger a nuestros empleados", prosiguió este responsable.
La televisión 'Futuro' ha suspendido sus emisiones y ha sido evacuada, poco después de que se reanudasen los enfrentamientos en el barrio de Corniche al Masra, en el oeste de Beirut. La suspensión llega después de una sangrienta noche en la que al menos siete personas murieron y otras 10 resultaron heridas en enfrentamientos en Beirut entre partidarios de la mayoría y de la oposición, encabezada por el grupo chií Hizbulá.
Según explicó su director, Imad Assi, a la emisora 'Voz del Líbano', el canal ha decidido suspender sus emisiones "después de recibir amenazas" y el edificio abandonado ha pasado ahora a estar bajo la custodia del Ejército libanés. Poco antes, hombres armados habían atacado la sede de la televisión, después de haber hecho lo mismo con los locales del periódico del mismo nombre, que también fue evacuado.
Los combates se tornaron muy violentos después del discurso del jefe de Hizbulá, Hasan Nasrala, que aseguró que mantendrá a sus seguidores en las calles mientras el Ejecutivo libanés no revoque dos decisiones que considera contrarias a sus intereses: la decisión gubernamental de eliminar la red de telecomunicaciones de Hizbulá y la de despedir al jefe de la seguridad del aeropuerto, Wafic Chucair, afín al grupo chií.
Los combates se desencadenaron el pasado miércoles durante una huelga laboral. Desde entonces, seguidores de ambos bandos se enfrentan a tiros en la capital libanesa, donde se han producido explosiones en al menos dos barrios de la ciudad.
Hezbolá aprovechó los paros del miércoles para exacerbar su oposición con movilizaciones, bloqueo de carreteras y del aeropuerto, entre otras cosas, que se encendieron aún más durante la jornada del jueves tras el discurso de Nasralá.
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