La subida de los precios de los alimentos, especialmente de los cereales, está provocando terribles consecuencias en las zonas más pobres del mundo. En 37 países se vive ya una crisis alimentaria.

Según el informe presentado en Roma este viernes por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estas carencias generarán pronto graves hambrunas y malestar social.
Para evitarlo, la organización pide a los líderes políticos mundiales que actúen de “forma urgente” para frenar la subida del precio de los cereales y de otros productos de primera necesidad.
La alarma fue dada por el director general de esa organización, el senegalés Jaques Diouf. La subida de los cereales, el arroz y otros alimentos de primera necesidad, dijo, requiere una 'acción urgente', ya que 'existe la posibilidad de que la gente muera de hambre'.
De hecho, para Diouf, la gente ya está muriendo por esa razón en los disturbios que se producen en muchos países, entre los que citó Egipto, Camerún, Costa de Marfil, Senegal, Burkina Faso, Etiopía, Indonesia, Madagascar, Filipinas y Haití.
El director general de la FAO recordó también que en Tailandia y Haití los Gobiernos han desplegado el Ejército para evitar que se asalten los campos y almacenes.
Récord de producción
A pesar de que en este año se puede alcanzar un récord de producción de cereal, con 2.164 millones de toneladas, lo que representa un 2,6% más que el año anterior, Diouf dijo que los precios no bajarán probablemente, ya que los factores que han disparado la inflación son estructurales y no coyunturales.
La importación de cereales en los países más pobres del mundo subirá un 56% el bienio 2007-2008, según datos de la FAO. Esa subida está relacionada directamente con el cambio climático, debido a las inundaciones y sequías en muchas partes del mundo, entre las que Diouf citó a España y la situación en Barcelona.
La fuerte inflación se debe también a la subida del precio del petróleo, que encarece los fertilizantes y el transporte de los productos; así como a la dedicación de una mayor cantidad de grano para alimento del ganado y a la fabricación de los biocarburantes.
Por si fuera poco, las reservas están en sus mínimos de los últimos treinta años y ascienden 405 millones de toneladas, lo que favorece la especulación en el mercado de materias primas de Chicago, señaló Diouf.
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