Prime Time es la última película española que competirá en la sección oficial de largos del festival cinematográfico de Sitges.

ANA BOYERO
Este thriller psicológico, primer largometraje de Luis Calvo, lleva al extremo el concepto de reality con la recreación de un concurso en el que los protagonistas ni han pedido, ni quieren participar. El festival de Sitges la espera con ansia.
En el dossier de prensa que se repartirá al final de la proyección se podrá leer lo siguiente: “(Prime Time) se atreve a aventurar cuál puede ser la siguiente barrera que franquearemos en nuestra búsqueda colectiva de entretenimiento a costa de un valor a la baja: la dignidad humana”.
Además de la ficha técnica y artística, se incluyen notas de los equipos de dirección, arte y producción. En esta línea de dar voz a los distintos departamentos se encuentra la campaña de internet.
Diferentes maneras de vivir un rodaje
A finales de octubre se dará de alta un grupo de microblogging en Twitter, en el que cada sección del rodaje explicará en aproximadamente 30 palabras (140 caracteres) cómo ha sido el día a día del rodaje. Este grupo se actualizará diariamente durante un mes, y resume los casi sesenta días de grabación.
El objetivo es ofrecer una idea global sobre cómo se rueda una película: dando voz a los actores –con Leticia Dolera como protagonista-, director y productor, pero también incluyendo el punto de vista de los iluminadores, maquilladores o encargados de vestuario. Más adelante, el 15 de noviembre, unos vídeos con el making of darán imagen y movimiento a estos textos.
A medida que se acerque el 19 de diciembre, fecha del estreno en España, las actividades irán en aumento. En la página web de la película se podrá participar en un juego virtual, el trivial, ofrecerá información de la película y, a la vez, dará a conocer detalles de la actualidad televisiva de los últimos años -casos reales- que invitan a la reflexión acerca de la cuestión de fondo que trata Prime Time: dónde está el límite.
Barbaridades de ficción
Desde luego, el aspecto más agresivo de la campaña (que todavía no ha sido admitido formalmente) ha sido la creación de un falso canal de televisión por Internet, SHOCK TV, en el que se presentan vídeos supuestamente caseros –todos ellos ficticios- que recrean todo tipo de vejaciones: una paliza a un mendigo, cámaras escondidas en probadores o el flambeado de una ardilla muerta.
Este espacio refleja fielmente lo que ocurriría si se cumpliera una de las preguntas gracias a las cuales surgió la idea de Prime Time: “¿Y si los responsables de las televisiones perdieran el miedo a las consecuencias y se atrevieran a darle a su público lo que de verdad demanda?”.