Ser un gran deportista no depende exclusivamente del entrenamiento. También son importantes los genes y el poder que tienen éstos en nuestro organismo.
laSexta|Noticias
Nadar como Phelps o manejar la raqueta como Nadal no es sólo cuestión de entrenamiento y disciplina. También influye decisivamente en sus victorias la genética.
Y es que existen genes que controlan cada una de la cualidades físicas que tienen los humanos. De hecho, mientras algunos deportistas tienen más desarrollado por naturaleza el gen de la resistencia, otros tienen más potencial en el de la velocidad. El desarrollo de estos genes contribuye a que una persona pueda ser un gran corredor y, sin embargo, nulo en disciplinas que requieran resistencia.
En ocasiones los deportistas cuentan con varios genes que pueden aprovechar en la competición, lo que les sirve para ser buenos en varias destrezas.
Pero los genes no lo son todo en el deporte. También es importante la discicplina, el autocontrol, el entrenamiento y las aspiraciones. Todo esto, mezclado con la genética, es lo que de verdad lleva lejos a los héroes de los Juegos Olímpicos.
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