"El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y, al final, siempre gana Alemania". La socorrida frase de Gary Lineker resume mejor que cualquier otra qué significa esta selección para el fútbol.

Si la selección española presenta como único bagaje el campeonato de Europa de 1964 -cuando, tras el histórico gol de Marcelino, derrotó a la Unión Soviética (2-1), a las órdenes de José Villalonga- y el subcampeonato de la Eurocopa de Francia -donde cayó ante la anfitriona (2-0), dirigida por Miguel Muñoz-, las aspiraciones del equipo de Luis de lograr el segundo título de su historia pasan por doblegar a una selección en cuyo palmarés figuran tres Mundiales y otras tantas coronas europeas.
El primer gran título de Alemania se consumó en 1954 en uno de los dos países co-organizadores de la Eurocopa'08, Suiza. Tan sólo nueve años después del desastre de la Segunda Guerra Mundial, el equipo que comandaban Fritz Walter y Max Marlock firmó el 'milagro de Berna', al vencer (3-2), en la capital helvética, a la Hungría de Sandor Kocsis -máximo goleador del torneo- y Ferenc Puskas, que años más tarde viviría momentos de gloria en el Real Madrid.
Veinte años después, ante su afición, Alemania derrotó (2-1) en la final, con un equipo que lideraban el 'Kaiser' Franz Beckenbauer y Gerd Mueller -máximo goleador de la historia de su selección, con 68 goles-, a la Holanda de Johann Cruyff.
Y en 1990, en el Mundial de Italia, levantó la Copa Lothar Matthaeus, su plusmarquista en partidos -con un total de 150-, muchos de ellos en los cinco Copas del Mundo que jugó. En Roma, Alemania logró, esta vez con el 'Kaiser' en el banquillo, su tercer título mundial, al vencer por la mínima a Argentina, que la había derrotado (3-2) cuatro años antes, en el Mundial de México'86.
Los alemanes perdieron otras dos finales, la de España'82, ante Italia (3-1); y la de Inglaterra'66, por 4-2, tras la prórroga y contra la anfitriona. Y en su brillante palmarés presentan, asimismo, los terceros puestos en los Mundiales de Italia'34, México'70 y en el suyo propio de hace cuatro años.
No son menos impresionantes sus cifras en el torneo continental, en el que el domingo igualarán sus seis finales mundialistas y en el que también pueden presumir de tres títulos.
El primero de ellos lo lograron en 1972, en Bélgica, donde derrotaron por 3-0 a la URSS, con dos goles del 'Torpedo' Mueller; ocho años antes de anotarse la Eurocopa de Italia, en la que se presentó ante el mundo un joven y genial Bernd Schuster.
Hace doce años, en Inglaterra, Alemania ganó su último gran título, al vencer (2-1) en la final -con 'gol de oro' de Oliver Bierhoff en la prórroga- a la República Checa, 'mitad' de la antigua Checoslovaquia que la había derrotado en la final de 1976 en la famosa tanda en la que Antonin Panenka ejecutó el 'inmortal' penalti que batió a Sepp Maier (campeón europeo y mundial entre 1972 y 1974) y supuso el título.
En 1992, a Alemania se le escapó la Copa de Europa en Suecia, donde fue sorprendida en la final (2-0) por Dinamarca, que había entrado en el torneo de rebote, tras haber sido sancionada a última hora Yugoslavia, por la guerra de los Balcanes.
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