Los amantes de la música en nuestro país han vivido con entusiasmo estos últimos días. Los responsables, Bruce Springsteen y los festivales de verano.
AGENCIAS
Un clásico de los festivales del verano que va por la decimocuarta edición: el Festival de Benicàssim, más conocido por sus siglas. Una jornada más, la marca "FIB Heineken" ha ganado la batalla de lo que antiguamente se esperaba de un festival: según la organización, más de 35.000 personas han vuelto a abarrotar el recinto de conciertos.
La primera gran satisfacción de la noche ha llegado con la banda del líder de The White Stripes: The Racounters han ofrecido un concierto de más de una hora de puras raíces americanas, permitiendo a los "fibers" creerse que estaban viendo a Neil Young. Jack White intenta pasar desapercibido, integrado como un miembro más de la banda, pero el talento musical en tales proporciones es difícil de ocultar, y sus "riffs" de guitarra, su voz y su magnetismo desbordaron hasta acaparar toda la atención, convirtiendo el virtuosismo en un ejercicio colectivo de rock.
Y de Jack White y los suyos, se pasó al particular carnaval del dúo estadounidense Gnarls Barkley, una de las sensaciones de la pasada temporada gracias a su cuidada producción de pop psicodélico, funky de alta calidad y, sobre todo, una gran imaginería visual.
Summer Case: a caballo entre Madrid y Barcelona
Estupendos los conciertos de bandas clásicas como Blondie o Sex Pistols. También se pasó el escocés Edwyn Collins, entre actuaciones con éxitos más que radiados, como es el caso de Kaiser Chiefs, The Kooks, Kings of Leon o Interpol. Todos ellos alternaron sus actuaciones entre Barcelona y Boadilla del Monte (Madrid), durante la tercera edición de un festival que apunta maneras para convertirse en otro de los básicos del verano: el Summer Case.
Springsteen sigue siendo el Jefe
Luces apagadas, la emoción contenida de setenta mil personas y un grito en un catalán casi perfecto: "¡Hola Barcelona! ¿Cómo estáis?". Bruce Springsteen ya tenía el público en el bolsillo antes del "1, 2, 3, 4" y arrancar con 'No Surrender' un concierto histórico en el Camp Nou.
Tejanos y camisa negros, el 'Boss' empezó así su primer de los dos conciertos que llevarán a más de 140.000 personas en el campo del Barça para poner fin a su gira europea de presentación de su último trabajo, 'Magic', que salió a la venta el pasado otoño.
Empezó veinte minutos tarde, algo de agradecer después de los tres cuartos de retraso en el Bernabeu, y acabó regalando las tres horas más rápidas de música que muchos catalanes y barceloneses recordaran.
Entre padres de familia, jóvenes entusiastas que lo acaban de descubrir y personas que seguro se acercaban a los sesenta años, el 'Boss' supo darles los temas de su vida: 'Out in the Street', 'Promised Land', 'Hungry Heart' o 'Tunnel of love'.
Ya lo hizo en San Sebastián y en Madrid (martes y jueves pasados), y en el Camp Nou también recogió las propuestas del público para improvisar el repertorio. Así, a gusto del cliente, Springsteen tocó 'Janey', 'Don't you lose heart', 'Waiting on a sunny day' y 'Back Streets', enseñando en cada momento las pancartas donde algún fan había escrito la canción que quería que su ídolo tocase.
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